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Publicado el: Sábado, 20 de agosto del 2016

Cristina Tamez su vida en cuatro cuerdas

Sociedad Saltillo / Elite Sábado / Rostros / Texto: Octavio Pérez Fotos: Enrique Alvarez del Castillo

nt--EAC_0878-OKSaltillo,Coah.- El fruto de su trabajo la llevó a ser violinista en la Orquesta Filarmónica del Desierto Coahuila de Zaragoza.

Cristina Tamez

Afinación perfecta

Más de la mitad de su vida la ha dedicado a un instrumento que describe como parte de la misma: el violín.

Friedrich Nietzsche decía que la vida sin música sería un error. Todos disfrutamos de un género musical –o varios– y los asociamos a toda nuestra vida: momentos especiales, alegres, tristes, lugares, a personas, entre mil otras más. Así que tenemos argumentos para darle la razón al filósofo alemán.

Sin embargo, poco conocemos de algunos compositores o intérpretes de grandes piezas musicales. Quienes consumimos música, nos enfocamos en lo que nos hace sentir, lo que nos transmite y a lo que lo asociamos, pero no conocemos a quien toca el instrumento, ni sabemos cómo fue que logró desarrollar su técnica para lograr que esa canción nos impacte.

Un músico trabaja por años con su instrumento, dedica horas a la práctica, al estudio de la música, a componer, a educar su oído, a dominar la técnica para que su vida y la de los demás no sea un error.

Cristina Tamez ha hecho exactamente eso. Le ha dedicado más de la mitad de su vida a un instrumento que describe como parte de su vida: el violín. El fruto de su trabajo la llevó a ser violinista en la Orquesta Filarmónica del Desierto Coahuila de Zaragoza.

A sus 27 años, Cristina es egresada de la Escuela Superior de Música de la Universidad Autónoma de Coahuila, con acentuación en violín, luego de años de haberse entregado a estudiar música, lo que para ella es su vida.

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Sus inicios en la música

Desde pequeña, Cristina estuvo cerca de la música, pero nunca pensó que llegaría a tocar el violín, a pesar de haber tenido en casa el gusto por la música instrumental, que le fue transmitido por sus padres.

Sus primeros acercamientos se dieron a los 7 años, cuando participaba en los coros escolares.

Comenzó a estudiar violín “cuando tenía 12 años, en mi colegio había una orquesta, me gustó el violín y me llamó la atención, en especial su sonido, y como quería entrar a la orquesta lo escogí”, recordó Cristina cuando habló sobre la decisión de tocar este instrumento.

Fue así como aproximadamente a sus 15 años decidió que quería estudiarlo más a fondo, por lo que se interesó por entrar a la Escuela Superior de Música. Ahí se especializó y aprendió también a tocar el piano, ya que forma parte de la formación académica.

Orquesta Filarmónica de Coahuila

Las circunstancias de la vida formaron la oportunidad para que Cristina llegara a la Filarmónica de Coahuila, cuando ésta aún era la Orquesta Filarmónica de Saltillo, dirigida por Natanael Espinoza.

Yo ya tenía tres años tocando en la Orquesta Filarmónica de Saltillo, la que tenía el director Natanael”, explicó.

Sin embargo, Cristina dejó la Orquesta para mudarse a Estados Unidos con su esposo Ángel luego de acabar su carrera. Entre sus planes no estaba la opción de volver. Pero en enero del año pasado recibió el llamado para regresar a Saltillo a formar parte de la Orquesta Filarmónica del Desierto Coahuila de Zaragoza.

El requisito para entrar a la Orquesta es realizar una audición. El problema estaba en que la audición para la Filarmónica ya había pasado para cuando Cristina recibió el llamado, por lo que tuvo que realizarla después de haber trabajado con ellos.

Yo no estuve en la audición que hicieron para todos porque me encontraba en Estados Unidos, entonces me llamaron, vine y empecé a trabajar en enero, pero mi audición fue en junio del año pasado. Tuve que hacerla para seguir en la Filarmónica”, narró Cristina.

Tocar durante años en las Orquestas le ayudó a Cristina a desarrollar la perfección en el tono de su violín, así como muchas otras lecciones para su carrera profesional.

Lo más difícil es la afinación porque, por ejemplo, en el piano tocas una nota y esa es la nota que es y no puedes moverla. En el violín tienes que oír bien y la afinación siempre debe ser muy perfecta”, dijo.

De igual forma, aprendió que una parte importante de la música es trabajar en equipo, y en especial en una agrupación de decenas de músicos.

Al estar en una orquesta la afinación debe ser perfecta, porque es un grupo y todos somos instrumentos diferentes, debemos estar en el mismo tono. Todos contribuimos, ninguno se puede ir más adelante que el otro ni quedarse atrás, debemos avanzar a la par. Todos estamos en la misma sintonía, en el mismo canal, en el mismo punto, en el mismo tiempo, en la misma afinación, si no, no se puede. Tenemos que estar concentrados y apoyarnos”.

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Momentos difíciles para los músicos

El panorama para los músicos a nivel mundial es muy difícil, reconoce Cristina, ya que muchas orquestas en otras ciudades y otros países ya no resultan costeables y tienen que cerrarse. Esto significa que hay menos oportunidades laborales para los artistas.

En este tipo de carreras es muy difícil encontrar trabajo. Para empezar ahorita es difícil, en todo el mundo están cerrando orquestas, no sé por qué, quizá por la economía o por razones sociales, pero ya no es tan rentable mantener una orquesta”, lamentó.

Sin embargo a Cristina se le presentó una oportunidad muy grande, que no ha desaprovechado para nada: “Haber egresado de la Escuela, en mi especialidad de violín y todavía tener la oportunidad de un trabajo específicamente para lo que estudié, es muy difícil de encontrar a nivel mundial”.

Filarmónica de Coahuila: motivo de orgullo

A pesar de dichas dificultades, es importante reconocer que la Orquesta Filarmónica de Coahuila sigue realizando exitosas presentaciones.

Es motivador, no es fácil tener una orquesta, no todos tienen acceso. La Orquesta ofrece conciertos gratuitos para toda la gente, y abre un poquito más el panorama”, dijo Cristina.

No sólo ofrece conciertos, también cumple con una labor social al visitar escuelas para enseñarle a los pequeños cómo funcionan estas agrupaciones.

La Orquesta ofrece conciertos para toda la familia y aparte conciertos didácticos y vamos a las escuelas de todo tipo. Damos el concierto y se les explica a los niños qué es la orquesta, cómo se conforma, cómo funciona, tocamos unas obras y así a los niños les gusta más la música, y así va creciendo el público y a la vez va formando el interés del niño hacia la música”, explicó.

El siguiente compás

El trabajo de un músico requiere de estudiar el instrumento, practicar las piezas musicales, ensamblarlas con los demás músicos en ensayos. Es una tarea que requiere dedicación y paciencia. Cristina lo sabe y por eso es que le interesa seguir su preparación.

Quiero seguir preparándome y buscar oportunidades. No me gustaría aprender otro instrumento. Cuando escoges un instrumento te quedas toda la vida con ese, porque incluso te puedes morir y no acabar de conocerlo. Siempre hay algo nuevo”.

Para llegar a este momento, Cristina tuvo el apoyo de su familia, su esposo y de los miembros de la Orquesta, así como del director Natanael Espinoza, a quienes les agradece profundamente su paciencia, entusiasmo, empeño y las oportunidades que le han brindado durante su carrera.

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FRASES

Me gustaba ir a conciertos, escuchar música instrumental, porque mis papás la escuchaban y de cuando estaba chiquita y en clases de ballet. Prefería más la música que el ballet, me llamó más la atención la música”.

Cuando escoges un instrumento te quedas toda la vida con él, porque incluso te puedes morir y no acabar de conocerlo”.

La Orquesta ofrece conciertos gratuitos para toda la gente, y abre un poquito más el panorama. Es motivo de orgullo y es importante que la gente asista a los eventos”.

Más sobre Cristina

Cristina Aguilar Tamez

27 años.

Licenciada en Música con acentuación en violín por la Escuela Superior de Música de la UadeC.

Violinista en la Orquesta Filarmónica del Desierto Coahuila de Zaragoza.

Violinista en el Ensamble Portato Piardel.



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La celebración para un comienzo próspero

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Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

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