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Publicado el: Sábado, 13 de abril del 2019

Flor Boone, 25 años de ser anfitriona

Sociedad Saltillo | Elite Sábado | Gibrán Valdez

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Saltillo, Coah.- Aunque en nuestra ciudad existen cientos de cafés y restaurantes, hay uno que se ha convertido en el favorito de la sociedad saltillense por la calidez con la que son atendidos y el servicio personalizado que se les ofrece.

Apenas uno entra y siente como si estuviera en casa, hay gestos fraternos por parte de quienes atienden y el aroma que se escapa de la cocina no hace más que abrir el apetito de los visitantes.

Chilaquiles, enchiladas, crepas, queso guisado, son algunos de los platillos que han enamorado el paladar de cientos de saltillenses desde hace 25 años, cuando el 7 de abril de 1994 la señora Flor Boone decidió abrir en la sala y comedor de su casa un pequeño café restaurante con apenas cuatro mesas.

Al cabo de un mes, doña Flor casi duplicó su capacidad de servicio con tres mesas extras que en suma con las que había en el comienzo, hoy sólo representan poco más del 10% del aforo con el que cuenta Fiore Caffe.

A lo largo de este cuarto de siglo este restaurante se ha distinguido en la ciudad como un centro social, pues muchas personas reserven algún espacio para celebrar su cumpleaños, despedidas de soltera, aniversarios, reuniones de clubes y otro tipo de eventos.

Para la fundadora de Fiore Caffe esta es la segunda casa de muchos saltillenses que se sienten “apapachados” con el servicio que reciben, pues saben que doña Flor y su equipo cuentan con una memoria generosa y una gran versatilidad para cocinar de la manera que le apetece al comensal las veces que este acuda.

“Nos gusta hacer las cosas con cariño para que las personas se sientan con la confianza de decirnos ‘hoy quiero que me prepares esto’ y también que nos digan cómo les gusta que les cocinemos tal platillo, eso es lo que nosotros les damos”, comentó.

En esta edición te presentamos la historia de esta mujer originaria de Janos, Chihuahua que hace 48 años llegó a Saltillo cuando ella apenas tenía 17 años y desde hace más de dos décadas conquista el paladar y el corazón de los saltillenses con Fiore Caffe.

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NACIÓ PARA MUJERES

La señora Flor Boone recuerda que la experiencia de su amiga Zaida Mercado, quien había quedado viuda muy joven, la hizo reflexionar sobre lo que ella podría hacer ante una situación similar.

“Le comenté a mi esposo que a mí me gustaría hacer algo porque no sabemos si el día de mañana amaneceremos y lo que siempre me había apasionado era hacer pasteles, meriendas, cenas”, rememoró.

De esta manera, doña Flor comenzó a preparar meriendas, pasteles y cenas para sus amigas, así descubrió una actividad que podría desarrollar para apoyar económicamente en casa.
Sin embargo, su esposo José González Macías le pidió que en esos momentos le apoyara sin descuidar su hogar y resaltó el hecho de que ella había descubierto lo que le gustaba hacer.

Pasó el tiempo y Pepe, como lo llama doña Flor, falleció de un infarto mientras practicaba tenis en un centro social y deportivo del norte de la ciudad el 7 de abril de 1990; al momento de su muerte él fungía como director de auditorías del Grupo Industrial Saltillo.

“Pepe fallece y pasaron cuatro años para que empezara con el café, inicié con cuatro mesitas y a Dios gracias crecimos con pura aceptación, al principio la idea era que fuera sólo para mujeres por mi situación que estaba viuda”, precisó la señora Flor.

Sin embargo, más tarde una de sus clientas llevó a su hijo que terminó encantado por el lugar y el concepto, lo que hizo que doña Flor modernizará su visión y desde hace una década Fiore Caffe también lo disfrutan los hombres, resaltando el valor de la familia, aunque eso sí, la mayor parte de los comensales de este restaurante siguen siendo mujeres.

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EL PILAR DE LA FE

Que un negocio gastronómico perdure 25 años no es algo sencillo, detrás de esto hay intenso trabajo, esfuerzo, dedicación y, como ingrediente extra, mucha fe.

La señora Flor Boone explica que a diario se levanta a las 5:30 horas para rezar el rosario, luego acude a la celebración matutina de la misa y de ahí al mercado o al súper para comprar lo que necesitará en la jornada que comienza con la apertura del café a las 8:00 horas.

Así transcurren sus días de lunes a sábado, cuando el recinto que comanda se llena de rostros conocidos, pues como ella misma dice, hay clientas que la visitan hasta tres veces a la semana.

Doña Flor se define como una mujer trabajadora, positiva, alegre y muy bendecida, además de ser una persona agradecida con Dios y con la vida.

“Todos los días le pido a la Virgen que nos dé mucho sazón y a Dios que bendiga mucho a nuestros clientes, proveedores y vecinos, porque eso es la vida, que estemos bien con todos y pidamos unos por otros”, enfatizó.

De esta forma, la señora Flor resalta que todos sus clientes se van bendecidos de Fiore Caffe y confiesa que una de las definiciones que más la han conmovido de su restaurante es cuando le han dicho que se trata de un “cachito” del cielo.

UN ESFUERZO DEDICADO

Dice doña Flor Boone que se siente satisfecha de la aceptación de su propuesta, ya que a diario atienden de 40 a 80 comensales y han tenido que cerrar en ciertas ocasiones por cupo lleno.

A las 21:00 horas es cuando cierren las puertas de Fiore Caffe y dos horas depués culmina su jornada esta saltillense por adopción, es decir, pasa 17 horas y media trabajando en su pasión.

Aunque parece un ritmo laboral muy pesado, la señora Flor dice disfrutarlo y agradece a Dios la oportunidad de sostener su propio proyecto desde hace 25 años.

Este esfuerzo lo dedica a su familia; su hija Claudia y sus tres nietos, Jorge de 21 años, y las cuatas Fernanda y Alexandra de 16.

“También se lo dedico a todas mis clientas y a mí como persona, porque siento que logré algo en mi vida, siempre de la mano de Dios”, puntualizó doña Flor Boone.

Asimismo, reconoció el trabajo de su prima Lili que llegó a Fiore Caffe hace tres años y le ayuda en lo administrativo, pues con ella ahora siente más confianza para ausentarse un día o tomar un período vacacional.

“Para el futuro me gustaría seguir como estoy, seguir sirviendo a los clientes con mucho cariño para que recuerden que aquí les hacíamos sus gustos, que esta es su segunda casa”, explicó doña Flor y aclaró que con esto también busca mantener la calidad que le caracteriza desde hace un cuarto de siglo.

De igual forma, el menú no se ha modificado como tal, aunque hace hincapié en que pueden cocinar lo que pidan los clientes con tiempo de anticipación.

Por último, la señora Flor Boone comentó que el nombre se debe a la sugerencia de una amiga suya que en las fechas de inicio del restaurante había viajado a Italia.

“Nos juntamos varias amigas para ver qué nombre le poníamos, entonces había una acababa de llegar de Italia y dijo que Flor en italiano es Fiore, coincidimos en que se oía bien bonito y de ahí salió”, finalizó.

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HERENCIA DE LAS ABUELAS

Doña Flor Boone es oriunda de Janos, Chihuahua, aunque se considera una saltillense por adopción, pues de los 65 años que tiene, 48 los ha pasado en la capital coahuilense.

Recuerda la fundadora de Fiore Caffe que aprendió a cocinar observando a su mamá y a sus dos abuelas, pues en su infancia obtenían los alimentos directamente del campo.

“Había que ir a ordeñar las vacas, hacer las mermeladas, hacer las cremas, el requesón y todos los derivados de la leche, entonces crecimos viendo eso, a las abuelas muy trabajadoras que hacían todo en casa desde cero”, recordó.

Con estos aprendizajes de niña, la cocina se convirtió en la pasión de la señora Flor Boone que a diario pide a Dios le dé la fuerza necesaria para seguir haciendo lo que más le gusta y a la Virgen le reza para mantener su sazón.



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