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Publicado el: Viernes, 21 de diciembre del 2018

Dolce & Gabbana y el nuevo Renacimiento

Glam/ Moda/ vogue.mx

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Han pasado 34 años desde que Domenico Dolce y Stefano Gabbana comenzaron su marca, y siete desde que iniciaron un piccolo sogno llamado Alta Moda y Alta Sartoria, el mismo que hoy se ha convertido en todo un acontecimieto porque cada año la casa escoge un lugar distinto (Lago de Como, Sicilia, la Ciudad de México y Nueva York han sido seleccionados) para la inspiración de la colección que rinde homenaje a la moda más eminente y al trabajo hecho a mano. Este diciembre, los diseñadores convocaron a periodistas y clientes de todo el mundo a la ciudad que ha marcado sus vidas, Milán, para introducirnos una vez más en el universo de la Alta Moda.

La primera de tres las grandes celebraciones tuvo lugar en el Nuovi Saloni Alta Gioielleria, en la Avenida Corso Venezia. Un espacio que la marca ha inaugurado para la exhibición de su línea de alta joyería, y cuyo interiorismo no puede ser más italiano. Exquisitos mármoles color rosa y verde agua se mezclan con un mobiliario barroco que convierte al espacio en un pequeño palacete. La velada además fue propicia para la presentación del libro Queens de Domenico Dolce, con el cual el diseñador vuelve a hacer gala de su afición por la fotografía con 110 retratos de sus clientas, vestidas desde luego con creaciones de Alta Moda. La mayoría quizás puedan resultar desconocidas para el gran público, provienen de países tan distintos como México, Rusia, China o Italia, pero forman parte de la élite internacional que ha acompañado a la marca por varias décadas. El libro fue editado por Assouline e incluye 40 imágenes de reinas reales que dialogan con las fotos de Domenico, cuyo trabajo termina por convertirse en una interpretación de la moda y la estética de la riqueza hecha desde el lente de su marca.

De la imagen a la pasarela, de las clientas a las modelos; pasamos al desfile que tuvo lugar el día sábado 08 de diciembre, un día después de las celebraciones del patrono de Milán, San Ambrosio, en el Palazzo Litta. Fueron 106 looks de Alta Moda y 104 de Alta Sartoria que caminaron por las salas de la edificación inaugurada en el siglo XVIII y restaurada especialmente para la ocasión. Cada diseño fue una pequeña lección de historia italiana, con tejidos que reproducían pinturas renancentistas, llenos de referencias a la vestimenta del Renacimiento, e inclusive, a la figura del arquelín de la Commedia dell’Arte. “Como los arcos del Duomo en Milán, el sastre tiene que esforzarse para lograr un sentido del ritmo”, declararon Stefano y Domenico. Y el mismo lo consiguieron con prendas que no detienen la imaginación, cargadas de brocados, piedrería, mangas extravagantes, faldas en forma de cúpulas, blusas clásicas, pero con una geometría y una armonía muy moderna. La suntuosidad se repitió en los looks masculinos, esta vez con batas para llevar fuera del dormitorio, grandes solapas en los sacos, hombros prominentes, cinturas cónicas y pantalones rectos.

dolce1La colección se llama “El Renacimiento Milanés” porque rinde tributo a la época en la que Leonardo Da Vinci trabajó para Ludovico Il Moro, príncipe de Milano, y ejecutó La última cena. También porque la ciudad en la que estos dos italianos lograron todos sus sueños está viviendo un momento de esplendor creativo, económico y cultural. De hecho, con una visita exclusiva a la Sagrestia del Bramante, la Basilica delle Grazie y el Cenacolo Vinciano (en el que Da Vinci pintó la que se le considera una de las obras maestras de la pintura universal), culminó la lección de historia y Alta Moda con la que Stefano Gabbana y Domenico Dolce han querido cerrar este 2018, un año que los ha llevado a aferrarse a sus raíces y a la maestría de la etiqueta #MadeInItaly.

 



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nt-festival-luces-tailandia_1Ciudad de México.- Uno de los festivales más populares de Tailandia es el Yee Peng Lantern Festival, también conocido como el Festival de las Luces, en Chiang Mai.

Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

festival-luces-tailandia_4El tradicional festival es visitado por turistas de todo el mundo que se suman a esta filosofía de despedir el año dejando atrás todo lo malo y recibiendo la luz de lo que está por venir.

Despedir lo viejo, celebrar lo nuevo: el increíble festival de luz en Tailandia