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Publicado el: Viernes, 7 de diciembre del 2018

Universitarios saltillenses Comprometidos con la comunidad

Sociedad Saltillo/ Friday/ Texto: Gibrán Valdez/ Fotos: Ángel Alemán
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Karen Angelina Castro, Luis Miguel Villarreal, Ana Claudia Ávila y Alejandro Rojas.

Estudiantes de la Universidad La Salle campus Saltillo recibieron el Premio Municipal de la Juventud 2018 en la categoría Logro Social, por su trabajo en el Centro de Desarrollo Comunitario Omega

Cada uno de los jóvenes que participan en el Centro de Desarrollo Comunitario Omega comparten su conocimiento de acuerdo con la carrera que estudian en Universidad La Salle campus Saltillo

La universidad es una de las mejores etapas de la vida, pues durante la época estudiantil se experimentan un sinfín de momentos que terminan por impactar en la formación integral de la persona.

En muchos casos, salir de las aulas para compartir el conocimiento con los demás resulta muy complicado, pero hacer esto siempre será de beneficio para todos, tanto para el estudiante como para la comunidad.

Justo esto fue lo que hicieron alumnos de la Universidad La Salle (ULSA) campus Saltillo hace dos años y medio, cuando decidieron colaborar con las autoridades municipales en la apertura y gestión del Centro de Desarrollo Comunitario Omega.

Este espacio de intercambio de experiencias y conocimientos entre los estudiantes y la población beneficia directamente a los habitantes de las colonias Omega, Nazario Ortiz Garza y Asturias, al norponiente de Saltillo.

La intervención de los alumnos se divide en cuatro líneas de acción que son claves: el desarrollo humano, el desarrollo económico, el acompañamiento de la comunidad y el fortalecimiento institucional de su casa de estudios.

Las principales actividades que realizan los alumnos son talleres de diversa índole, la vinculación entre la población y programas sociales, y la detección de casos críticos que requieren asesorías jurídica, pedagógica o sicológica.

Con esto le apuestan a fomentar el desarrollo personal de quienes acuden al centro de desarrollo para que esto termine por generar un empoderamiento social en esta zona de la ciudad.

Toda esta labor solidaria que inició hace casi tres años fue reconocida a mediados de octubre con el Premio Municipal de la Juventud 2018 en la categoría Logro Social, al que fueron acreedores los estudiantes de la ULSA campus Saltillo.

Para conocer más detalles de todo el trabajo que realizan con la comunidad, platicamos con Karen Angelina Castro Salazar, Luis Miguel Villarreal Sánchez, Ana Claudia Ávila Cortés y Alejandro Rojas Aguilar, estudiantes de séptimo semestre de las carreras Arquitectura y Nutrición y Gastronomía.

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“No es tanto lo que tú le dejas a ellos, sino también es hacer una transformación social”, Ana Claudia Ávila.

EL INICIO: DIAGNÓSTICO Y ADECUACIÓN DEL LUGAR

Recuerdan estos universitarios saltillenses que cuando empezó el proyecto, lo primero que hicieron fue adecuar el espacio, ya que se usaba por la gente como una bodega y no se encontraba apto para desarrollar lo que tenían planeado.

A la par, hicieron encuestas para conocer lo que la gente del sector en realidad necesitaba y no tratar de imponer lo que ellos como estudiantes creían que les haría bien.

“Un sábado nos juntamos más de 200 alumnos de la ULSA, hicimos encuestas para ver qué necesitaba la gente, qué les hacía falta, entonces a través de eso hicimos un diagnóstico para saber qué teníamos que hacer”, señaló Luis Miguel Villarreal.

Con base en esa etapa inicial, decidieron ofrecer diferentes clases culturales y deportivas, como baile, cocina, futbol, taekwondo, inglés, guitarra, tochito y asesorías escolares.

Entre otras actividades, también se apegan al calendario para compartir con la gente de la comunidad los festejos por el Día del Niño, el Día de las Madres, las tradicionales posadas y más.

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“Así ellos se dan cuenta que pueden lograr algo y no porque parezca difícil es imposible”, Alejandro Rojas.

UN IMPACTO PERSONAL Y COMUNITARIO

Comenta Luis Miguel Villarreal que actualmente son 16 estudiantes de las diferentes carreras de la ULSA los que están de lleno en el trabajo del Centro de Desarrollo Comunitario, pero cuando se realiza algún tipo de celebración se suman cerca de 200 alumnos para apoyar.

De acuerdo con cifras, de febrero a abril del presente año a las actividades que realizan han asistido un promedio de mil 500 personas por mes de entre las colonias Omega, Nazario Ortiz Garza y Asturias.

De manera personal, Alejandro Rojas manifiesta que este tipo de labor es algo que le apasiona, sobre todo porque él ofrece una clase de dibujo, “he visto que a muchos de los niños también les gusta y esto es una manera en la que pueden distraerse, además preguntan, conocen y así ellos se dan cuenta que pueden lograr algo y no porque parezca difícil es imposible”.

Por su parte, Karen Angelina Castro señaló que ella es la instructora de las clases de baile, “esto cambia tu estilo de vida desde el momento de modificar tus actividades diarias, ir ahí y sentirte satisfecho de que estás viendo crecer a las niñas, y no sólo verlas crecer en clase, sino afuera del Centro Omega”, precisó.

Para Ana Claudia Ávila, la relación entre ellos como estudiantes y con la comunidad es un ganar-ganar, “no es tanto lo que tú le dejas a ellos, sino también es hacer una transformación social, salir de la burbuja en la que estás en tu vida cotidiana y decir que afuera en la sociedad hay necesidades y no te puedes hacer ajeno a eso”, enfatizó.

Luis Miguel Villarreal comentó que para él esto ha representado un cambio en su vida, “sin duda te hace ver las cosas de otra manera, te llevas mucho aprendizaje de la gente de la colonia, te da mucha alegría todos los días de ver el cariño que te tienen”.

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“Esto cambia tu estilo de vida desde el momento de modificar tus actividades diarias, ir ahí y sentirte satisfecho de que estás viendo crecer a las niñas”, Karen Angelina Castro.

UNA INVITACIÓN A COMPARTIR EL CONOCIMIENTO

Aunque sabían que tenían buenas posibilidades de alcanzar el Premio Municipal de la Juventud 2018, la verdad fue sorpresivo para ellos recibir este galardón de la ciudad.

No obstante, esto no significa más que seguir trabajando y mejorando en todo lo que hacen dentro del Centro de Desarrollo Comunitario Omega.

Gracias a esta labor, se sienten comprometidos a invitar a otros jóvenes a que se sumen a los diferentes proyectos que existen para compartir todo lo que saben y ponerlo al servicio de los demás.

“Que no se hagan ajenos a lo que está pasando en la sociedad, que está bien crecer como persona, en conocimientos y educación, pero también ese conocimiento hay que compartirlo para no ser egocéntricos”, puntualizó Ana Claudia.

También Luis Miguel hace hincapié en aprovechar la juventud para mejorar las condiciones de vida en la ciudad, “somos el futuro de la ciudad, de nuestro país y la verdad aprendes mucho más”, mencionó.

Por último, estos jóvenes agradecen a su universidad, a sus compañeros y a las autoridades municipales por el apoyo que les han brindado para alcanzar las metas en el centro de desarrollo, pero sobre todo agradecen a la población de las colonias Omega, Nazario Ortiz Garza y Asturias que han respondido al proyecto, pues son ellos la base de todo lo que hacen.

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“Somos el futuro de la ciudad, de nuestro país, y la verdad aprendes mucho más”, Luis Miguel Villarreal.



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nt-festival-luces-tailandia_1Ciudad de México.- Uno de los festivales más populares de Tailandia es el Yee Peng Lantern Festival, también conocido como el Festival de las Luces, en Chiang Mai.

Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

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