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Publicado el: Sábado, 13 de octubre del 2018

Guerreras saltillenses la dura batalla contra el cáncer

Sociedad Saltillo / Elite / Rostros / Texto: Gibrán Valdez Fotos: Ángel Alemán

nt--web-13-Oct-Saltillo,Coah.-  Cada caso de cáncer es único, en cada mujer se presentan situaciones diferentes, pero todas coinciden en ser más optimistas para librar la dura batalla.

Octubre es el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama a nivel mundial, en estas semanas se contribuye a aumentar la atención y el apoyo para la detección temprana, el tratamiento y los cuidados necesarios para atender a las pacientes con esta afección.
Reporta la Organización Mundial de la Salud que cada año se producen un millón 380 mil nuevos casos de cáncer mama, manteniendo una tasa de mortalidad de 458 mil defunciones anuales por esta enfermedad.
El conocimiento actual sobre las causas de este tipo de cáncer aún es insuficiente, por lo que la detección precoz sigue siendo la base de la lucha contra este padecimiento.
De acuerdo con la Secretaría de Salud en Coahuila, en el estado se han detectado 186 nuevos casos de cáncer de mama hasta septiembre de este año.
Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señala que en la entidad se presentan 20 muertes por cada 100 mil habitantes en mujeres mayores a 20 años como consecuencia de esta enfermedad, mientras que el promedio a nivel nacional oscila en los 14 decesos.
La mayoría de las ocasiones, la muerte se presenta por una atención tardía en las mujeres ante las primeras sospechas y los síntomas iniciales, aunado a la falta de servicio médico y la dificultad para acceder a los sistemas privados.
Hace un par de meses, Abelardo Meneses García, director general del Instituto Nacional de Cancerología, apuntó que Coahuila mantiene una incidencia alta en casos de cáncer de mama y de colon, esto durante su visita a Torreón para inaugurar la Clínica de Prevención y Detección Temprana del Cáncer.
No obstante, más allá de los números, la batalla que libra cada mujer es trascendental para sus vidas, ante el miedo que aparece por la incertidumbre que genera este padecimiento, ellas se hacen fuertes, se vuelven optimistas y terminan por convertirse en un ejemplo a seguir.
Con motivo del próximo 19 de octubre, fecha en que se conmemora el Día Internacional del Cáncer de Mama, te presentamos los siguientes testimonios de mujeres que están librando la batalla contra este mal en su salud.
Todas forman parte de la asociación civil Ayuda Rosa, organización dedicada a brindar servicios de atención a mujeres pacientes y sobrevivientes de diferentes tipos de cáncer a través de sus programas sociales.
Juana María, Mirna Luz, Ma. Guadalupe, Claudia y Gabriela, son cinco mujeres saltillenses que con una sonrisa en el rostro compartieron su experiencia de lucha, sus batallas y la visión que tienen de la vida ahora.
Ellas son unas guerreras que han encontrado en la asociación civil un espacio para hacerse fuertes y ayudar a sus familias a lidiar con esta situación también.
Son honestas, no esconden nada y siempre buscan la manera de apoyarse entre sí, pues cada una ha librado distintas adversidades y saben que sus experiencias pueden ser la guía para muchas otras pacientes, por eso hoy están aquí.

GABRIELA-3“Aunque nos cierren puertas, siempre va a haber alguien que nos puede ayudar”
Gabriela Vicuña Ramos

Por segunda vez, Gabriela Vicuña Ramos está enfrentándose al cáncer, la primera ocasión que lo hizo fue en el 2006, estaba fuera de México y pudo recuperarse, ahora tiene tres años desde que le diagnosticaron una reincidencia.
Madre de familia saltillense, tiene una hija de 18 años, cuatro hermanos y de sus padres, aún vive su papá.
Con 45 años de edad, la primera vez que le diagnosticaron cáncer de mama fue hace 12 años, vivía con su expareja y su hija fuera del país.
La primera vez que descubrió esta enfermedad en su vida, tomó su tratamiento, le hicieron una cirugía y finalizó con éxito los cinco años con la terapia complementaria a base del fármaco tamoxifeno.
“Fue un poco difícil porque no estábamos en México, no tenía familia allá y conocíamos a muy poquita gente, entonces sí fue difícil no estar con mi mami o mi papá para que me dieran el abrazo”, recordó Gabriela.
En aquel entonces su hija estaba pequeña, apenas tenía 5 años y esta madre saltillense confiesa que esto le ayudó para luchar contra el cáncer, pues fue una forma de ser fuerte.
“Tengo que estar fuerte para mi hija, así le hice la primera vez, siempre fuerte para que ella no me viera enferma, tirada y así lo fui sobrellevando”, explicó esta mujer de Saltillo.

EL TIEMPO ESTABA PASANDO
La primera experiencia con el cáncer finalizó entre 2011 y 2012, pero poco tiempo después, en el 2015, el problema de salud reapareció en su organismo.
“Caí en recurrencia, el tumor otra vez se instaló en el lado derecho, pero como ya no había músculo ahí, se pegó al pulmón, entonces del 2015 hasta ahorita todavía soy paciente”, reconoció Gabriela Vicuña.
Esta madre saltillense confiesa que en esta segunda etapa las cosas han sido más complicadas, desde los síntomas que se presentaron de una manera más agresiva.
Junto a esto, la ausencia de un servicio médico volvió más compleja la situación, aunque menciona que es el Seguro Popular el sistema que la ha dado el apoyo ahora con las quimioterapias.
“Pero el Seguro Popular no me podía apoyar porque en el diagnóstico no decía cáncer de seno, como se pegó al pulmón, entonces fueron 10 meses tocando puertas para que me ayudaran y no se podía hacer nada, hasta que el médico me dijo que mi tiempo estaba pasando y necesitaban ya hacer algo”, señaló Gabriela.
Entre esos lapsos fue a parar de urgencias al Hospital General, por lo que sus familiares como pudieron le juntaron algo de dinero para costear las primeras quimioterapias en un servicio particular.
Finalmente el Seguro Popular reconoció que desde el principio se trató de cáncer seno y así le ofrecieron los apoyos en materia oncológica a esta saltillense.
Gabriela se define como una persona fuerte y considera que el optimismo es de gran ayuda para superar con éxito la ardua batalla contra el cáncer, “no me gusta quejarme porque eso es negativo, ya cuando a veces estoy en mi casa solita, aprovecho ese ratito y lloro, me enojo, me acuerdo y ya pasa, me sacudo, me levanto y a darle, hay que ser positiva”.
Esta madre de familia considera que en la actualidad hay muchos mitos en torno al cáncer, como en el caso del de mama, pues considera que las mujeres no deben esperar hasta los 40 años para realizarse una mamografía; la primera vez que le diagnosticaron este problema ella tenía 33 años.
“Como mamá, desde temprana edad tenemos que inculcar a los hijos una buena alimentación, hacer ejercicio y dormir bien, también desde temprana edad ir checando todo esto para evitar que se desarrolle una enfermedad o en caso de aparecer, que sea algo más ligero”, apuntó.
Para finalizar, Gabriela Vicuña Ramos envía un mensaje de aliento para todas las mujeres que, al igual que ella, se encuentran en plena batalla contra algún tipo de cáncer, “sigan echándole ganas, sí se puede, aunque nos cierren puertas, siempre va a haber alguien que nos puede ayudar, a los familiares les pido paciencia porque hay muchos que no saben, no sólo es tratar a un enfermo, se necesita el apoyo desde ir a realizar algunos pagos o hacer algunas tareas de la casa, por ejemplo”, sentenció.

JUANA-MARIA-1“Soy más alegre después de todo lo que me ha pasado”
Juana María Vázquez González

La inflamación de los ganglios linfáticos provocó que esta madre de familia saltillense descubriera que padecía cáncer de mama, un hecho que marcó su vida por completo.
Juana María Vázquez González tiene 46 años y es madre de dos mujeres y de un hombre, sus hijos ya son mayores y fueron fundamentales en la batalla contra este padecimiento que aqueja a cientos de miles de mujeres en el mundo.
“Empecé cuando se me inflamaron los ganglios en el cuello, fui al médico y después de varias consultas me operaron y los mandaron a analizar”, recordó Juana María.
Comenta esta mujer saltillense que siempre estuvo al pendiente de su salud, cada año se realizaba los chequeos médicos necesarios para prevenir la aparición del cáncer en el organismo.
Sin embargo, los resultados de los análisis tras la operación de los ganglios señaló que el cáncer estaba presente en el cuerpo, lo siguiente era descubrir en qué parte se encontraba.
El caso se tornó complicado, pues en las revisiones no aparecía nada, hasta que los especialistas realizaron una mamografía y disiparon todas las dudas, se trataba de cáncer de mama.
“Tenía yo una cosa muy pequeña, casi pegada a los pulmones, era muy poco, entonces yo cuándo lo iba a descubrir, yo no tenía nada, ni me dolía nada, fue por los ganglios que se me inflamaron”, explicó Juana María.
El tratamiento consistió en quimioterapias y una cirugía al final, esto ya hace dos años, tiempo en el que la dieron de alta y desde entonces asiste a revisiones periódicas en la clínica del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), servicio médico al que recurrió.

DE TANTO QUE SE LO DIJERON, LO CREYÓ
Para muchas mujeres, el cáncer de mama es una de las peores experiencias que pueden vivir, lo que se vuelve más complejo ante el aislamiento del que muchas se vuelven presas.
En el caso de Juana María Vázquez González, su primera reacción fue pensar que moriría y dejaría solos a sus hijos, pero precisamente fueron ellos quienes le hicieron ver que no tenía porque suceder esto con ella.
“Te dicen es cáncer y uno piensa que ya se va a morir, entonces fui a mi casa y cuando les dije a mis hijas ellas me dijeron ‘no mamá, tú no te tienes porqué morir, muchas personas pasan por esto y cuando se detecta a tiempo es curable, mami a ti no te va a pasar nada’”, rememoró.
El cansancio y la depresión después de las quimioterapias eran imprescindibles, circunstancia en la que los pensamientos de muerte se volvían recurrentes.
“Pero mis hijas siempre me decían que no me iba a pasar nada y como me lo dijeron tanto, yo me lo creí”, enfatizó Juana María.
El cáncer para esta madre saltillense es un padecimiento que puede prevenirse, sólo hay que cuidarse más y estar al pendiente de los cambios en el cuerpo para detectarlo oportunamente y ganarle la batalla.
Aunque hace dos años concluyó su tratamiento a base de quimioterapia y una cirugía, a la fecha sigue tomando medicamentos para evitar la recaída y visita al médico especialista cada tres o seis meses para verificar el avance de la recuperación.
“Fue muy rápido lo que me pasó, pero sí fue algo muy deprimente al principio por los medicamentos y todo, pero ahorita que ya lo pasé, doy gracias a Dios porque estoy bien y otras personas pueden estar bien si se checan a tiempo”, puntualizó.
A pesar de que la vanidad salió a flote al principio de su proceso porque perdió el cabello por su tratamiento, Juana María considera que todo esto también le sirvió para ser más alegre.
“Ahora sí soy muy positiva, no me gusta ver a la gente triste, trato de animarla siempre, creo que soy buena amiga y que también soy más alegre después de todo lo que me ha pasado”, finalizó.

MIRNA-LUZ-3“Depende de uno mismo querer seguir viviendo”
Mirna Luz Bernal Méndez

A sus 50 años, Mirna Luz Bernal Méndez está atravesando por una de las experiencias más trascendentales en su vida; el tratamiento oncológico a base de quimioterapias para enfrentar el cáncer de ovario que le diagnosticaron hace tres años.
“El diagnóstico lo recibí cuando yo pensaba que era una hernia, me empecé a tratar y luego ya me dijeron que traía un tumor, miomas, quistes y úlceras, todo me quitaron”, recordó.
En el momento que aparecieron las primeras molestias, esta mujer saltillense no contaba con ningún servicio médico, ante esto optó por tramitar el Seguro Popular, pero por la tardanza y la intensificación del problema, decidió adquirir el seguro facultativo para acceder al sistema del Seguro Social.
“Compré el seguro facultativo porque yo no tenía seguro, no estoy casada, no tengo hijos, entonces no tenía seguridad social”, comentó Mirna Luz.
El mayor apoyo en su lucha contra el cáncer se lo ha brindado su familia cuando necesita acudir a alguna clínica para recibir el tratamiento, realizarse análisis o chequeos médicos.
Enfatiza esta mujer saltillense que el cáncer es una enfermedad que “no me ha quitado mucho, pero sí me ha dado más”.

SIEMPRE HAY ALGUIEN POR QUIEN VIVIR
Mirna Luz Bernal Méndez es beneficiara del programa de inclusión laboral que existe entre la asociación Ayuda Rosa y Grupo Antolin, por lo que considera que uno de los mayores retos que tiene actualmente es su empleo.
La complejidad en su trabajo aparece cuando el agotamiento se hace presente en su cuerpo por las quimioterapias, incluso ella siente que sus músculos se van atrofiando y funcionando menos.
“A veces no puedo caminar, me duelen mucho las piernas, a parte las quimioterapias también hacen que me duelan los huesos”, reconoció Mirna Luz.
Su familia, su trabajo y el apoyo que ha recibido en Ayuda Rosa, son los motores que mueven su vida en la actualidad y reconoce esta mujer saltillense que en la batalla contra el cáncer todo depende de la paciente.
“Yo creo que depende de uno mismo querer seguir viviendo y curarse; la amistad y la familia sí ayudan mucho, pero más que nada depende de uno mismo”, precisó.
A lo largo de este proceso que inició con el diagnóstico de cáncer de ovario en el 2015, Mirna Luz se dio cuenta que no está sola y que siempre hay alguien para quien es importante su vida.
“Uno piensa que está solo y no, la verdad es que no, pues siempre hay alguien, aunque no sea la misma persona, pero siempre hay alguien a quien le importas, alguien por quien vivir”, expresó.

MA.-GUADALUPE-1“Había que echarle ganas y pedir silencio”
Ma. Guadalupe Cárdenas Flores

Como una deficiencia e imperfección del cuerpo, así define al cáncer Ma. Guadalupe Cárdenas Flores, una paciente saltillense que en mayo del año pasado recibió el diagnóstico de este padecimiento.
A sus 40 años, Ma. Guadalupe vive con su familia conformada por su pareja y dos hijas, una que está por cumplir 12 años y la otra tiene 13, aún están cursando la secundaria ambas.
El cáncer forma parte de la historia familiar de esta saltillense, pues su madre falleció a causa de esta enfermedad, lo que ha tenido un gran peso ahora que ella fue diagnosticada con esta problemática de salud.
“Cuando me dicen que yo lo padezco dije ah caray, que sea lo que Dios quiera, ya no tengo escapatoria, ya no tengo de otra, yo cumplí con mis chequeos y con mi responsabilidad después de lo que pasó con mi madre”, explicó Ma. Guadalupe.
En agosto de 2017 esta madre de familia inició con una serie de ocho quimioterapias, una cada 21 días, como parte del tratamiento contra esta dura enfermedad.
Recuerda que en esos momentos le hacían estudios de todo tipo; de huesos, de hígado y de pulmones para corroborar que no existiera ningún cuadro de metástasis.
Lo anterior no sucedió y Ma. Guadalupe sólo está librando la lucha contra el cáncer de mama, terminó las quimioterapias a principios de este año y en el mes de marzo la operaron.
“Ahí valoré más la vida porque a mí me dio un paro cardíaco en la operación, entonces los doctores no contaban con mi existencia ya y les decían a mis familiares que yo ya estaba más para allá que para acá, todo se complicó, no sé qué pasó, pero sigo aquí”, comentó esta saltillense.

CON ACTITUD POSITIVA
Posterior a las quimioterapias y a la operación, Ma. Guadalupe fue sometida a 25 radiaciones diarias, esto en el Hospital Universitario de Saltillo, instancia de salud en la que lleva su proceso.
Actualmente, en su fase de recuperación, cuenta con un control médico a partir de fármacos y chequeos frecuentes para evitar alguna recaída o cualquier tipo de complicación.
Cuando el médico le dio el diagnóstico de cáncer de mama a esta saltillense a finales de mayo, recuerda que la acompañaban a la clínica varias de sus amigas, quienes fueron las que más se doblaron ante la noticia.
“Luego tardé en decírselo a mis familiares, no pude hacerlo de frente, mejor les mandé un mensaje a mis hermanos, pues soy la única mujer, así que les escribí mi diagnóstico y les dije que había que echarle ganas y pedir silencio”, recordó Ma. Guadalupe.
Tras informarle esto a sus hermanos y a su padre, decidió tomarse unos días para estar tranquila, aunque sus hijas preguntaban sobre su situación con insistencia.
“Cuando ya iba a tomar mis quimios, me dijeron que lo más probable era que a la primer toma se me iba a caer el cabello, entonces no podía ocultarlo por mucho tiempo y menos con ellas, así que hablamos y les dije que sí tengo esta enfermedad, pero aún tengo mucho tiempo por delante”, señaló.
Aunque esta saltillense reconoce que el cáncer es una enfermedad difícil de comprender, una de las claves para afrontarlo es hacerlo con actitud positiva.
“Mucha gente define al cáncer como muerte, pero si tienes actitud positiva, así estés en últimos términos, vas a irte muy bien, más que nada es la actitud de uno, de quererse y querer la vida”, puntualizó Ma. Guadalupe.

CLAUDIA-2“A pesar de que fue algo malo, encontré muchas cosas en mí; me encontré yo”
Claudia Rangel Gómez
El cáncer es una enfermedad que te consume si te dejas, asegura Claudia Rangel Gómez, una madre de familia en Saltillo que hace ya casi cinco años inició su lucha personal contra este padecimiento.
“A veces quisiera uno no recordar que tuvo que pasar por esto, pero es una etapa que nunca se va a olvidar”, recalcó esta madre saltillense.
Claudia Rangel tiene 49 años, sus hijos ya rebasan los 20 años, son dos mujeres y un hombre, actualmente ya es abuela de tres pequeños también, quienes han sido pilares en su batalla contra el cáncer de mama.
Esta saltillense afirma que los elementos más importantes para ganar la lucha contra este padecimiento, son el apoyo de la familia, la fe que tenga la persona y sus ganas de vivir.
“Cuando te dicen que tienes cáncer, esto provoca muchas veces que te consumas tú mismo, sobre todo si lo tomas como que ya vas a morirte y no hay remedio”, comentó Claudia.
Sin embargo, el optimismo es la llave que puede conducir a los pacientes a mejorar su condición de vida, o al menos eso fue lo que ayudó a esta madre de familia saltillense para salir adelante.

SE LE PUEDE GANAR A LA ENFERMEDAD
“Con el cáncer siempre tiene que estar uno luchando, es una batalla constante, pero sí se le puede ganar”, precisó Claudia.
Tras superar la cirugía y las quimioterapias, esta mujer saltillense lleva casi cinco años tomando tamoxifeno, un fármaco que se emplea como terapia complementaria para el cáncer de mama.
Actualmente Claudia Rangel acude cada cuatro meses al médico para revisar su avance, “ahorita estoy esperando que me den luz verde, que me digan que ya ha terminado esta enfermedad y el tratamiento”, comentó.
El diagnóstico de cáncer de mama dio un vuelco en su vida, pues esta madre de familia considera que ya no es la misma de antes y ahora sólo piensa en disfrutar a su esposo, a sus hijos y a sus nietos.
“Para salir adelante se necesita contar con el apoyo de la familia, la fe y las ganas que tengas de vivir también son importantes, con esto se le puede ganar a esa enfermedad”, señaló Caludia Rangel.
Considera esta mujer saltillense que en la sociedad existen muchas ideas equivocadas sobre el cáncer, lo que provoca que se estigmatice a los pacientes.
Por ejemplo, muchas personas creen que el cáncer aparece cuando se le tiene mucho coraje a alguien o que al padecer esta enfermedad la muerte es la única salida, “pero muchas veces ni los científicos saben por qué te da cáncer”, dice Claudia.
Por su experiencia, esta saltillense tuvo que recibir parte del tratamiento en la ciudad de Monterrey, por lo que insiste en que se necesita mayor apoyo por parte de las autoridades y la recomendación que hace a otras personas es que acudan a sus revisiones médicas para evitar que sea demasiado tarde cuando se detecte esta enfermedad, pues en esas instancias se vuelve más compleja la situación.
Por último, Claudia Rangel Gómez expresa que “sí se puede luchar contra el cáncer, yo estoy muy contenta y feliz, pues a pesar de que fue algo malo, encontré muchas cosas en mí; me encontré yo, hubo más unión en mi familia y he encontrado nuevas amigas”.

 

 



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Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

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