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Publicado el: Sábado, 22 de septiembre del 2018

El desierto de Sahara, belleza que se disfruta

Sociedad Saltillo / Turismo / imujer.com

nt--Ciudad de México.- Miles de viajeros visitan anualmente el Sahara, su cielo de increíble color celeste y sus arenas doradas tienen un encanto que nadie puede resistir. Dentro de él el espacio no se puede medir y se pierde también la noción del tiempo, se avanza en silencio como lo hacen las caravanas de nómadas que siempre han vivido allí, con respeto, con admiración.

A la medianoche se pueden contemplar las estrellas titilantes sin que un solo ruido perturbe tanta paz; hasta el alma se siente fresca, purificada, tan lejos de la presiones del mundo.

Sol y arena

Cerca de diez millones de kilómetros cuadrados de superficie repartidos a lo largo de varios países, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Mauritania,Mali, Nigeria, Chad y Sudán. Las dunas cubren su sexta parte; el resto son sierras, llanuras, valles, todo emergiendo de los mares de arena que lo rodean; al igual que los de la Luna estos mares tienen nombre propio: Gran Erg Oriental,Gran Erg Occidental, Erg Iguidi y Erg Chech.

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Nada falta para que los visitantes se sientan cómodos, hasta en los oasis hay hoteles confortables. Podemos elegir hospedarnos también en románticas tienda de lona bereberes donde, además, comeremos un exquisito cordero preparado al asador.

Lo ideal es realizar la visita en el invierno sahariano, entre los meses de noviembre y abril, cuando las temperaturas que varían entre los veinte y los treinta ocho grados centígrados se soportan bien. Los que deseen hacer turismo-aventura deben prever que son necesarios unos doce litros de agua por día por persona y que si el vehículo que los transporta se avería deben esperar en él hasta que llegue ayuda.

Jamás hay que intentar llegar a pie hasta algún lugar aunque parezca cercano, pues las imágenes se trastocan y pueden hallarse mucho más alejado de lo previsto.

Oasis color dorado

Los oasis se forman alrededor de manantiales subterráneos que brotan aquí y allá, puesto que bajo toda esa arena hay oculta una cantidad de agua calculada en miles de millones de metros cúbicos. Cada uno tiene su fisonomía propia, pero en casi todos podemos observar un tapiz de fresca hierba y aves que revolotean entre las palmeras, acacias, buganvillas y tamarindos.

Contrariamente a lo que se cree, no falta vida en estas vastedades. Por la noche si se escucha un ruido y se dirige hacia él un haz de luz se podrá ver la desesperada huida de un ratón del desierto, en el horizonte nos sorprenderá la erguida silueta de una gacela, descubriremos pequeños lagartos del tamaño de un gato doméstico y algún camello se deslizará sobre sus largas patas llevando viajeros o mercaderías en su grupa.

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Lo que más perdura en nuestra mente, al dejarlo atrás, es el impresionante silencio y la pureza de su aire, su cielo de un maravilloso celeste durante el día y de un azul profundo en las noches. ¿Quién no desea disfrutar de algo así al menos una vez en la vida?

¿Querrías visitar el desierto de Sahara? ¿Qué es lo que más te gusta del lugar?



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nt-festival-luces-tailandia_1Ciudad de México.- Uno de los festivales más populares de Tailandia es el Yee Peng Lantern Festival, también conocido como el Festival de las Luces, en Chiang Mai.

Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

festival-luces-tailandia_4El tradicional festival es visitado por turistas de todo el mundo que se suman a esta filosofía de despedir el año dejando atrás todo lo malo y recibiendo la luz de lo que está por venir.

Despedir lo viejo, celebrar lo nuevo: el increíble festival de luz en Tailandia