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Publicado el: Viernes, 21 de septiembre del 2018

Irene Ortiz y Arturo Prado entre lo dulce y lo picante

Sociedad Saltillo / Friday! / Texto: Gibrán Valdez Fotos: Diana Rodríguez

nt--IMG_1881Saltillo,Coah.-  Con su idea emprendedora están cautivando los paladares de los jóvenes saltillenses.

Irene Ortiz y Arturo Prado
Con sabor ‘enmascarado’

Su proyecto consiste en ponerle una “máscara” de chile a diversos productos, desde caramelos hasta cerezas.

En el mundo de los postres existe un sinfín de combinaciones que sólo tienen por objetivo satisfacer los paladares más exigentes.

Por la flexibilidad en este rubro, todos los gustos pueden ser cubiertos gracias a la amplia diversidad que existe.

No son sólo dulces, pues también existen algunas opciones saladas y, como buenos mexicanos, no pueden faltar los elementos picantes.

Su aceptación es tanta que puedes recurrir a los postres y botanas para saciar tu apetito o para acompañar en una reunión entre buenos amigos.

Todo esto lo observaron Irene Ortiz Reyes y Arturo Prado Flores, una pareja joven de saltillenses que con 24 años cada uno iniciaron un negocio hace un par de meses combinando su gusto por lo dulce y lo picante.

Hace dos años Irene egresó de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, y Arturo acaba de graduarse hace unas semanas de la misma institución dentro de la máxima casa de Estudios del estado.

Combinando sus pasiones por lo dulce y por lo picante, es como iniciaron su idea emprendedora que el pasado 4 de julio se consolidó con su primera venta oficial, según comentan.

Enmascarados es la marca con la que echaron a andar su idea de negocio que tiene que ver con la esencia de lo que hacen y la promoción de la cultura popular mexicana, lo que en esta entrevista nos detallan.

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A PRUEBA Y ERROR
Arturo Prado se considera amante de los skittles, unos caramelos suaves que tienen una cubierta sólida de azúcar y una gran variedad de sabores de frutas.

Por su parte, Irene Ortiz se inclina por todo lo que tenga picante, “a él le gustan muchos los skittles y a mí todo lo que esté enchilado, y un día de repente se nos ocurrió combinarlos y a base de prueba y error sacamos la fórmula perfecta”, explicó.

Es Arturo quien tiene la “mano mágica”, señala Irene al puntualizar que es él quien prepara esta peculiar botana mientras ella se encarga de la compra de los ingredientes y la comercialización del producto final.

Para obtener lo que buscaban tardaron cerca de un mes y medio probando una receta tras otra, mientras planeaban toda la estrategia de venta como el diseño de la imagen, del empaquetado, fijaron los precios y prepararon sus redes sociales.

Por fin el 4 de julio fue la primera venta oficial y ese día también iniciamos la difusión en nuestras redes sociales”, precisó Arturo.

Tan sólo han pasado dos meses y medio y los números de seguidores en sus medios digitales van en aumento, pues al cierre de esta edición en Facebook contaban con 435 Likes y en Instagram 785 usuarios los siguen.

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CON ESTILO MEXICANO
Desde hace tiempo, este par de jóvenes pensaban generar un negocio que les representara un ingreso extra de lo que obtienen por su labor profesional.

Sin embargo, el éxito ha sido mucho en este corto tiempo por lo que la gran demanda de su producto le permitió a Irene dedicarse por completo a su emprendimiento.

Al principio lo tomamos como un ingreso extra, como un hobby, pero nos dimos cuenta de que podíamos entrar de lleno por la respuesta que tuvimos”, comentó Arturo.

Como parte de su lanzamiento estuvieron en Meraki, un mercado regional que promueve la economía local, evento que les sirvió para darse a conocer.

Al principio la gente no sabía de qué se trataba, pensaban que eran cacahuates, garbanzos o edamames enchilados, hasta que por idea de un familiar comenzaron a dar pruebas gratis, lo que detonó la primera gran venta.

La marca surgió a partir de la forma del producto, pues ambos coinciden en que la “máscara” de chile es la parte fundamental de todo lo que hacen.

En ese sentido, buscaron relacionar esto con la cultura popular mexicana, enfocándose en un deporte que es del gusto de la gran mayoría en México: la lucha libre.

Esta disciplina deportiva combina la fuerza física con las acrobacias, mientras los luchadores buscan imponerse a través de los golpes, las “llaves” y los “candados”.

Una de las principales características de quienes dan vida a este deporte que se practica en un cuadrilátero, es que sus identidades son secretas y a través de una máscara popularizan a un personaje.

Esa analogía es la base de Enmascarados, pues en un principio comenzaron con esos caramelos suaves y ahora también tienen cerezas con “máscara” de chile, buscando en el futuro ampliar la línea de este tipo de productos.

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SON ‘ADICTIVOS’
Actualmente Irene y Arturo brindan el servicio de entrega a domicilio, además de contar con dos puntos de venta fijos, uno en Prado Alfajores y otro en la tienda Tribu, ambos lugares ubicados al norte de la ciudad.

Entre los principales retos que han encontrado, están el punto exacto de la receta y el tiempo para cumplir con todo lo que la comercialización requiere.

Para lo primero, el clima del ambiente juega un papel crucial, pues el caramelo se comporta de una forma ante el calor y de una manera distinta con el frío y la humedad, lo que termina por afectar en el proceso de elaboración, obligando a estos jóvenes emprendedores a adecuarse a las circunstancias.

Lo segundo es consecuencia directa de la demanda que han ganado estos caramelos “enmascarados”, teniendo que resurtir casi a diario los puntos de venta y entregando a domicilio un gran número de pedidos.

Por consecuencia de este esfuerzo, el sueño de Irene y de Arturo es generar una amplia línea de este tipo de productos y que se puedan encontrar fácilmente en las grandes cadenas de autoservicio de la ciudad y en otras partes del país.

Han dado el primer gran paso y la aceptación de lo que hacen ha sido positiva, pues para muchas personas los caramelos enchilados generan una “adicción” entre lo dulce y lo picante.

Ambos reconocen que el mercado joven en la entidad es donde han encontrado la mejor respuesta, por eso son conscientes de que sus próximos esfuerzos deben dirigirse hacia ellos.

Los jóvenes son los que nos han dado mejor respuesta, ellos saben lo que es esto y lo que vale, a parte nos ha funcionado mucho que compartimos todo en redes y ellos se encuentran ahí”, declaró Arturo.

Por último, Irene enfatizó que se trata de un proyecto innovador que cuenta con un producto que está en el gusto de muchas personas, “en lo personal yo también los definiría como ‘adictivos’ y en caso de nuestro trabajo, diría que siempre estamos a la vanguardia, porque nuestro segmento es la gente joven, entonces estar actualizándonos es vital para nosotros”.

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¡Entérate de lo que están haciendo Irene y Arturo!

-Facebook: Enmascarados

-Instagram: enmascarados.slw

FRASES

Al principio lo tomamos como un ingreso extra, como un hobby, pero nos dimos cuenta de que podíamos entrar de lleno por la respuesta que tuvimos”, Arturo Prado.

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En lo personal yo también los definiría como ‘adictivos’ y en caso de nuestro trabajo, diría que siempre estamos a la vanguardia, porque nuestro segmento es la gente joven, entonces estar actualizándonos es vital para nosotros”, Irene Ortiz.



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Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

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