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Publicado el: Sábado, 21 de julio del 2018

Paisaje cultural cafetero Colombia se antoja

Sociedad Saltillo / Elite / Reforma

nt--Colombia-se-antoja_366316Saltillo,Coah.- Una frondosa zona al centro-oeste que deja en el viajero un grato sabor.

Una poesía de montañas siempre verdes, acariciadas a diario por el sol y la lluvia, y cobijadas a momentos por la niebla, así es el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2011. Quienes se animan a recorrer sus torcidos y estrechos senderos descubrirán una de las regiones más ricas de este país sudamericano.

Se trata de una prodigiosa zona, sobre suelos volcánicos, entre las cordilleras Central y Occidental, que une a los departamentos (estados) de Risaralda, Caldas y Quindío, en la que hay cabida para cualquier cultivo, no sólo de café. Esto, gracias a su caprichoso e impredecible clima.

“Con sol y con agua, cualquier deseo crece aquí”, dice Manuel Carrascal, uno de los propietarios de Finca Don Manolo.

Entre árboles de guanábanas, mangos, guayabas, naranjas y otros delicias cítricas poco conocidas para los paladares mexicanos, como el lulo y el arazú, los viajeros son seducidos deleite tras deleite.

Los diversos platos que se sirven acompañados de arroz, plátano, frijoles y arepas son apenas el principio de una emocionante experiencia agroturística.

Sobran los motivos para detenerse a cada momento en el camino y disparar la cámara incansablemente: abundan ríos y cascadas, hay balnearios de aguas termales (Termas Santa Rosa de Cabal, en Risaralda y Termales del Otoño, en Caldas), pueblos de colorida arquitectura (como Filandia y Salento) y vistas de glaciares y cumbres nevadas a varios kilómetros de distancia, como la del Nevado del Ruiz (a 5 mil 321 metros de altura), a donde sólo llegan los más aguerridos.

Y hay que descansar en ancianas fincas cafetaleras, como Hacienda Venecia, para que la experiencia sea completa, para que la exuberante belleza del lugar sacie todos los sentidos.

Los otros residentes

El Paisaje Cultural Cafetero también es el hogar de varias especies endémicas. Para muestra, algunos botones. En el Valle del Cocora, en Quindío, se pueden abrazar a las palmas de cera (Ceroxylon quindiuense), las más altas del mundo (alcanzan hasta 60 metros de altura). Son el árbol nacional de Colombia y están en peligro de extinción.

Además, en la región viven osos de anteojos, cóndores andinos y monos aulladores rojos, entre muchos otros animales también en riesgo de desaparecer. Y es un paraíso para los “pajareros”: aquí residen mil 932 especies de aves, lo que representa el 20% de la población de todo el planeta.

“Somos el país con más aves en el mundo”, dice con orgullo Yohany Andrés Gaviria, guía de Living Trips, empresa que opera en el Eje del Café.

Así que, entre muchas tazas del más aromático café, los viajeros se quedarán con el mejor sabor de Colombia y no sólo en la boca.

Abre bien los ojos

Entre el verdor de este paisaje colombiano destacan los hermosos colores de aves como estas:

gallito

– Gallito de las rocas

(Rupicola peruviana) Muy conocida porque cada mañana, los machos se reúnen a bailar para atraer a las hembras.

barbudito

– Barbudito paramuno

(Oxypogon stubelli) Esta rara especie de colibrí vive en una pequeña área sobre la Cordillera Central, a 4 mil metros sobre el nivel del mar.

trogon

– Trogon enmascarado

(Trogon personatus) Esta ave habita en zonas boscosas de la Cordillera de los Andes colombianos.

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1. Filandia, poblado en Quindío.

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2. Valle del Cocora.

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3. Panorámica del paisaje cultural cafetero.



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nt-festival-luces-tailandia_1Ciudad de México.- Uno de los festivales más populares de Tailandia es el Yee Peng Lantern Festival, también conocido como el Festival de las Luces, en Chiang Mai.

Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

festival-luces-tailandia_4El tradicional festival es visitado por turistas de todo el mundo que se suman a esta filosofía de despedir el año dejando atrás todo lo malo y recibiendo la luz de lo que está por venir.

Despedir lo viejo, celebrar lo nuevo: el increíble festival de luz en Tailandia