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Publicado el: Sábado, 12 de mayo del 2018

Lorena González todos venimos a ser felices

Sociedad Saltillo / Elite / Rostros / Texto: Gibrán Valdez Fotos: Enrique Alvarez del Castillo

nt--EAC_1277-OKSaltillo,Coah.- La vida de su hija Elisabetta ha impulsado a esta joven mamá para trabajar por una sociedad más incluyente.

Lorena González

Sacar la mejor versión de ellos

Como parte de la agrupación Imagira, esta madre de familia busca derribar prejuicios en torno a las personas con discapacidad y demostrar que en esta situación también se puede encontrar la felicidad.

La mayoría de las personas encuentran el sentido de su vida a través de las aspiraciones o inquietudes que en ellos nacen; algunos desean encontrar el trabajo ideal, otros buscan el poder económico a toda costa y unos cuantos más luchan por la justicia y la igualdad.

Podríamos decir que eso es lo que mueve a la humanidad, ese tipo de sentimientos son los que hacen avanzar a la gente y en su paso, mejorar, en la medida de lo posible, el estilo de vida.

Alguien con un gran conocimiento desarrolló la tecnología necesaria para que decenas de objetos del uso diario, como una agenda, un teléfono, una cámara fotográfica y de video, una grabadora y más, pudieran colocarse en un dispositivo móvil que cabe en la palma de la mano.

Así cada individuo se esfuerza por ser el mejor en las áreas que son de su interés y, en la mayoría de los casos, todo comienza con un sueño.

Eduardo Galeano, escritor y periodista uruguayo, más de una vez presentó una serie de ideas y sueños para mejorar el entorno en el que vivimos, con su característico estilo poético lanzó una pregunta al aire: ¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?

Muchas veces los padres y madres de familia modifican sus sueños en función de la atención que brindan a sus hijos y en ese sentido, hacen todo lo que están en sus manos para que las experiencias de sus pequeños en la vida sean las mejores.

Todas las personas tienen el derecho de clavar la mirada más allá de la infamia actual para vislumbrar un mundo mejor y, por consecuencia, tienen la obligación de trabajar arduamente para materializarlo.

Este es el caso de Lorena González Valdés, una joven madre de familia que desde hace cinco años, cuando nació su hija Elisabetta, comenzó a vivir con mayor autenticidad, de acuerdo con el testimonio que nos compartió para estas páginas.

A los cuatro meses de embarazo detectaron que su bebé presentaba un problema, después el diagnóstico que los médicos dieron fue lisencefalia tipo tres, una condición discapacitante.

Lorena junto a Fabio Gentiloni, su esposo, y sus dos hijos menores, Massimo y Luca, han encontrado en Elisabetta su mayor inspiración y un sinfín de aprendizajes en esta búsqueda por materializar el mundo ideal para ella y todas las personas que presentan algún tipo de discapacidad.

Fue así como hace unos años surgió la agrupación Imagira, esta tiene el propósito de buscar la felicidad diaria en las familias que cuentan con un integrante en situación de discapacidad, potencializar las capacidades de estas personas y trabajar incansablemente por un entorno más incluyente.

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APRENDER A VIVIR DE FORMA AUTÉNTICA

Lorena González Valdés tiene 31 años, su padre es de la Ciudad de México y su madre de Monclova, Coahuila, a pesar de que ella también nació en la Capital del Acero, la mayor parte de su vida la ha pasado en Saltillo.

Estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Nuevo León, a la par daba clases de baile, pues toda su vida estuvo involucrada con esta manifestación artística, y ya en su etapa como madre de familia se capacitó como guía Montessori.

Junto a su novio, Fabio Gentiloni Arizpe, decidió contraer matrimonio cuando ambos terminaron sus estudios profesionales y al año de casados ya esperaban a Elisabetta, su primera hija.

Durante el embarazo, los especialistas médicos alertaron a la joven pareja de una situación complicada en su bebé, “a los 4 meses supimos que Elisabetta venía con una condición grave, fue muy confuso todo en el embarazo y por esas circunstancias terminamos viviendo en Houston por un año”, explicó Lorena.

Actualmente Elisabetta tiene 5 años, nació en febrero del 2013 y junto a sus padres regresó a México, pero sólo pasaron cuatro meses para que volvieran a la ciudad texana, pues los médicos especialistas aún no brindaban con precisión su diagnóstico.

“Fue una época súper difícil para nosotros, de muchos miedos, de mucho estrés, de mucha incertidumbre”, recordó Lorena González.

Cada semana que pasaba, cada estudio que realizaban, parecía no arrojar la luz capaz de aclarar todas las dudas que asechaban a estos jóvenes padres.

El diagnóstico llegó, los especialistas indicaron que se trata de lisencefalia tipo tres, una enfermedad rara que, según comenta Lorena, no está muy explorada aún, ni siquiera en internet se pueden encontrar las explicaciones de los subtipos de este padecimiento.

Además, el pronóstico médico era reservado, pues los especialistas señalan que los niños con esta condición tienen una esperanza de vida de un par de años.

A pesar de eso, para esta joven familia, Elisabetta es su motor, su más grande fuente de inspiración, “realmente ella es un milagro, nos ha ayudado a vivir una vida auténtica, a decir ‘bueno, pues quién dijo que los hijos deben hacer las cosas excatas de una manera’, todos venimos a ser felices, cada quien que haga lo que le toque hacer y a sus condiciones ser feliz, claro que sí se puede”, enfatizó Lorena González.

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IMAGIRA, IMPULSANDO LOS MOMENTOS DE FELICIDAD

La vida dio un giro completo en los planes de esta familia, Lorena cambió su ejercicio profesional para dedicarse por completo a su hija, al tiempo que estudiaba incansablemente para entender la situación de su pequeña y de las personas con discapacidad.

Recuerda que la experiencia que vivió junto a su esposo como padres fue difícil, desconocían muchas cosas y se sentían solos, por eso desde que regresaron a México se dedican a acompañar a otras familias que atraviesan por una situación similar, además con esto han formado una comunidad para apoyarse mutuamente.

“Cuando regresamos de Houston empezamos a conocer gente que vivía situaciones similares con sus hijos que, aunque ninguna situación es igual, sí hay muchas similitudes en la experiencia de los padres, en la percepción que tiene la gente sobre cómo ve a nuestros hijos o cómo nos ve a nosotros”, mencionó Lorena.

Además, esta madre de familia también enfatiza que la situación global es muy complicada para las personas que viven con algún tipo de discapacidad, mucho más en los países que carecen de una cultura inclusiva, como lo es México.

“Realmente es durísimo para los niños porque vienen a un mundo que no está preparado para ellos”, sentenció.

Una vez que conocieron a más familias viviendo una situación similar, comenzaron el grupo Imagira, cuyo principal objetivo es realizar proyectos de diversión en la vida diaria que sirvan para fomentar grandes momentos de felicidad.

“Descubrimos que cuando las cosas tienen que ver con discapacidad, siempre se asocia con cosas tristes y trágicas, los temas siempre son el centro de rehabilitación, las terapias infinitas, el bullying, entonces quisimos enfocarnos a que también hay otras cosas”, expresó Lorena González.

Fueron tres familias, la que encabeza Lorena y Fabio, la de Israel y Liz Padilla y la de Agustín y Diana Espinoza, las que iniciaron el proyecto de Imagira, el principal reto es demostrar a los demás cómo las personas con discapacidad pueden disfrutar su vida y en ese camino ellos también gozan a plenitud su rol como papás.

“Nos cuestionamos que si nuestros hijos van a estar así toda la vida, pues dónde está la parte en la que uno también los disfruta como papá y mamá, dónde está la parte en la que aprendemos a ser felices con sus características y entonces empezamos a hacer eventos”, rememoró Lorena.

Comenzaron invitando a todos los menores con discapacidad para festejar el Día del Niño o alguna posada en las fechas decembrinas, independientemente si los niños asistían o no a algún Centro de Atención Múltiple (CAM).

Justo en este tipo de centros Lorena González ha detectado que existe un aislamiento social de estos pequeños, no por su propia voluntad, sino por sus familiares, pues comenta que en un día se observan cómo asisten decenas y decenas de niños, pero afuera no hay forma de ubicarlos, no se ven en las calles o en los espacios públicos.

Parte de esta problemática es que en la región falta vialidad, infraestructura, inclusión laboral y, sobre todo, una cultura inclusiva que permita a todos desarrollarse plenamente en la sociedad.

“Yo creo que sí hemos avanzado en el tema, pero nos falta mucho por hacer, como papá te sientes con algo de responsabilidad de ir enseñándole a la gente, vas de la mano con tu hijo tratando, pero sí es cansado”, declaró.

Puntualiza Lorena que Elisabetta les ha brindado muchos aprendizajes como familia; no hay que ser tan perfeccionistas para gozar la vida, además comentó que también los ha impulsado a conocer gente muy especial, capaz e interesante.

“Por eso en Imagira creemos en la inclusión, trabajamos en apoyar a la gente para que se conviertan en las mejores versiones de ellos mismos”, expuso Lorena González.

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EMPODERARLOS DESDE PEQUEÑOS

Como parte de las actividades de Imagira, hace un par de años iniciaron un proyecto en conjunto con el estudio de danza DJazz, en este las niñas y niños con discapacidad ensayan algunas coreografías para presentarlas en el festival anual que organiza la academia de baile.

En el 2016 comenzaron con la intención de que los pequeños con discapacidad participaran con alumnas de DJazz en un número del evento que cada año se lleva a cabo.

Con el paso del tiempo, se estableció una clase por semana para todos los menores con alguna discapacidad y que estén interesados en la danza, actualmente las sesiones son los sábados de 11:00 a 12:30 horas aproxidamente, en las instalaciones del estudio de danza ubicado al norte de Saltillo.

La clase la brindan la mamá de una pequeña integrante de Imagira, su nombre es Eva Mercado, experta en psicoballet, en conjunto con Lorena Monroy, docente de ballet.

“Es una clase donde las mamás convivimos con nuestros hijos en esa hora, a ellos también les sirve de estimulación pues toda está adaptada para sus circunstancias, hacen todo con música, hay algunos ejercicios de terapia y otros de estiramiento, está bien padre porque, aunque estás en la clase de ballet, trabajas muchas cosas”, detalló Lorena González.

La madre de Elisabetta agradece a Gloria del Bosque “Yoyina”, la directora de DJazz, por abrirles las puertas a los pequeños, pues ya son dos festivales en los que participan y además se sienten parte de esa gran familia dancística en nuestra ciudad.

Asegura Lorena que esta iniciativa también les ha servido a los papás de estos pequeños para acercarse y estrechar más sus vínculos, “en lo personal, algo me gusta mucho es que yo ya sé que los sábados son de mi hija”, explicó.

Al bailar en conjunto con las otras niñas en los festivales anuales, los padres de Imagira y la academia DJazz lanzan un poderoso mensaje a la sociedad, ya que además de promover la inclusión, también están quitando la imagen de que ver a alguien en sillas de ruedas significa una eterna tragedia, pues consideran que eso es un tabú.

Actualmente son cerca de 10 pequeños, entre niñas y niños, los que están inscritos en las sesiones de baile sabatinas, así lo que se busca en Imagira es empoderar a los niños desde temprana edad para que enriquezcan sus vidas y desarrollen todos sus talentos.

Como un grupo que busca la inclusión de todo tipo y brindar grandes momentos de felicidad, así describe Lorena González lo que hace Imagira, además agrega que también trabajan para “cambiar el chip de que estar con una discapacidad es la peor tragedia, sí es duro, tampoco la inteción es decir que todo está perfecto, pero tenemos muchos momentos de felicidad, tratamos de buscarlos y generarlos, tratamos de ser inclusivos y de apoyar para que la ciudad también sea inclusiva”.

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Por último, Lorena agradece a todos los que han apoyado de alguna manera a esta agrupación e invita a la población en general para que sigan todas las actividades que están realizando a través de la página de Facebook Imagira, así podrá sumarse quien lo desee.

“Gracias a toda la gente que siempre ha sido linda con nosotros, que apoya a Imagira, que confía en nosotros y les enseñan a sus hijos desde chiquitos a ver normal esto, porque desde pequeños hay que comenzar la educación para que sean incluyentes”, finalizó Lorena González, quien gracias a su amor de madre está trabajando por mejorar el mundo para su pequeña Elisabetta y todas las personas que viven con una discapacidad.

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En el mes de agosto la pequeña Sofía Vázquez, integrante de Imagira, acudirá a Los Ángeles, California para tomar un curso intensivo de baile con coreógrafos en silla de ruedas, reconocidos a nivel mundial gracias a que forman parte del equipo de danza Rollettes.

“Sofy es la primera mexicana en ir a este curso, ella tiene espina bífida y en Imagira creemos que el apoyarla a que viva esta experiencia va seguir enriqueciendo su vida, porque lo que queremos es empoderar a la gente con discapacidad desde chiquitos para que cuando lleguen a una edad adulta puedan ser independientes”, señaló Lorena González.

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NÚMEROS

2 años han participado los integrantes de Imagira en el festival anual que organiza la academia DJazz.

FRASES

“Ella es un milagro, nos ha ayudado a vivir una vida auténtica”.

“Realmente es durísimo para los niños porque vienen a un mundo que no está preparado para ellos”.

“En Imagira creemos en la inclusión, trabajamos en apoyar a la gente para que se conviertan en las mejores versiones de ellos mismos”.



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La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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