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Publicado el: Sábado, 24 de febrero del 2018

Héctor Horacio Dávila autos con gran historia

Sociedad Saltillo / Elite Sábado / Rostros / Texto: Gibrán Valdez Fotos: Enrique Alvarez del Castillo

nt--EAC_1253-OKSaltillo,Coah.-   EL empresario saltillense relata todo lo que ha vivido como coleccionista de coches clásicos.

Héctor Horacio Dávila

Pasión por las cuatro ruedas

Su gusto por los autos antiguos es algo que disfruta en familia.

Existen historias que atrapan porque son contadas con gran lujo de detalle haciendo que quienes las narran se remonten a los momentos que vivieron, motivando así a los que escuchan para que echen a volar su imaginación y traten de situarse en las mismas fechas y lugares que ellos.

Así sucede con Héctor Horacio Dávila Rodríguez, un empresario saltillense de 56 años que para esta edición nos transportó algunos años atrás y a su época juvenil para explicarnos cómo comenzó a forjarse en él y en su familia el gusto por los autos clásicos.

En esta travesía al pasado Héctor Horacio también relató la forma en que la Asociación de Autos Clásicos de Saltillo nació y todo lo que han logrado desde el 2002, año en que tuvieron su primer evento, entre los que destacan el Récord Guinnes al que la ciudad se hizo acreedora por el desfile de 638 camionetas Pick Ups clásicas, realizado en el verano del 2015.

En semanas pasadas, el domingo 11 de febrero, se festejó el Día Nacional del Auto Antiguo con un desfile que partió del Paseo de la Reforma en Saltillo y que culminó en la plaza principal de San Antonio de las Alazanas en Arteaga.

En el lugar hubo música en vivo, parte de los objetivos del evento fue activar la economía de la región promoviendo entre los asistentes el consumo de lo que la gente produce en esta zona, algo que es muy importante para la asociación y que este saltillense apasionado por los motores y las cuatro ruedas también comentó.

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ASÍ NACIÓ EL GUSTO POR LOS AUTOS

Actualmente Héctor Horacio Dávila vive en Ramos Arizpe, pero mantiene varios negocios en la capital coahuilense, por lo que nos recibió en una de sus oficinas para hablarnos de su faceta como coleccionista de autos antiguos.

Su gusto por los coches viene desde su adolescencia, recuerda que cuando tenía 12 años y cursaba el nivel secundaria se propuso tener una camioneta algún día.

Pasó el tiempo y a sus 14 años vio una Big Window Chevrolet 1958, una camioneta que lo cautivó y que desde ese momento comenzó a buscar.

En México había pocas, todas importadas del país vecino del norte, pues en el nuestro no se fabricaron.

“Me fui a Estados Unidos a buscarla, me decían que estaba loco, que nadie me iba a vender una porque casi no había de esas camionetas”, mencionó Héctor Horacio.

Visitó Houston y no encontró, fue a Chicago y ahí tampoco había, hasta que en una ocasión, cuando tenía 15 años, emprendió un viaje con sus hermanos y algunos amigos a un centro recreativo de Estados Unidos donde iban a esquiar.

“El coche en el que íbamos se descompuso, nos tuvimos que regresar a Amarillo, Texas, en el regreso veo una camioneta que estaba en una cochera, estaba en color mostaza y traía unas cortinas de los Estados Unidos en la parte de atrás, azules con rojos”, precisó este empresario.

Pidió que pararan y se dirigió a la casa, tocó la puerta y le atendió una señora que lo invitó a pasar a la sala.

“Le pregunté que si vendía la camioneta y ella dijo que sí, pero su esposo, que estaba como a dos cuartos de distancia, la escuchó y le dijo que cómo que la iba a vender”, enfatizó.

Sin embargo, la señora lo tomó del hombro, lo encaminó a la puerta y le dijo en voz baja que regresara en una hora y media, que sí se la iba a vender porque esa camioneta ya la tenía cansada, llevaba en su cochera 10 años sin que le hicieran absolutamente nada.

De vuelta se consumó la compra, la estadunidense se la vendió a 400 dólares, de los que sólo traía 250, por lo que pidió prestados 100 a su hermano mayor y 50 a un amigo que viajaba con ellos.

“Nos fuimos a esquiar y al regresar venía la tarea de echarla a andar; estaba reseca la bomba, las llantas estaban muy mal, pero total, la echamos a andar”, señaló Héctor Horacio.

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EL DESTINO LO LLEVÓ A ENCONTRARLOS

Esa, la Big Window Chevrolet 1958, fue la primera camioneta que tuvo Héctor Horacio Dávila, trabajó todos los veranos de su secundaria para juntar el dinero con el que la compró y otros más para pagar a los que le habían prestado para completarla.

Fue alrededor de 1975 cuando la adquirió en Amarillo, Texas, pero en 1984 logró hacerla mexicana gracias a un programa federal que permitía a los ejidatarios importar camionetas, sólo se pagaban cinco mil pesos, oportunidad que aprovechó gracias a que con su familia tiene un rancho en San Antonio de las Alazanas.

Sus estudios de educación superior los cursó en la ciudad vecina de Monterrey, donde no tenía auto, pero en Saltillo mantenía la Big Window, misma que manejaba hasta la Sultana del Norte cuando había un compromiso en el que la fuera a ocupar.

El siguiente auto antiguo que tuvo, fue un Chevrolet Bel Air 1955, al que junto con sus amigos apodaban el “Carcamán”.

Era de un amigo, se llama Javier Martínez y el coche era de color beige, luego ya lo pintamos de verde, una de sus características es que sólo es de dos velocidades, es una powerline, sólo alta y baja, se maneja muy suave”, detalló este saltillense.

Después, en un viaje que realizó a Nueva York observó una carcacha en un lote de autos, iba en un taxi y le pidió al chófer que regresara a ese lugar por el que acababan de pasar.

Cuando bajó y se presentó con el encargado del lugar le preguntó la cantidad que pedían por la carcacha y desde hace cuánto tiempo estaba ahí.

“Era una lana, pero le hice una oferta, ya tenía ahí seis meses, era de un funcionario de Ford que había muerto y su esposa ya no la manejaba, por eso ya la quería vender”, explicó Héctor Horacio.

Se trataba de una Pick Up 1930 que traía todos sus componentes originales y que hasta la fecha así continúan.

“Es una 1930 color verde, sigue todo original, hasta la tela, cuando la desarmamos todavía tenía etiquetas adentro”, describió este apasionado por los autos antiguos.

Antes, en 1985, este empresario saltillense ya había comprado una carcacha por kilo, la habían sacado de una carpintería que se ubica al poniento de la ciudad y él iba pasando.

“Estaba toda jodida pero muy bonita, les pregunté que para dónde la llevaban y me respondieron que para el kilo, entonces les dije que yo se les compraba y el dueño comenzó a reírse, pero le dije que sí la quería, que le daba lo que saliera del kilo y un 10% más”, recordó.

Al final no le dio el 10, sino un 15% más de la cantidad que arrojó la báscula en la que se pesó esa Pick Up.

De esta manera, la casualidad y la suerte han acompañado a Héctor Horacio Dávila en este gusto por rescatar y coleccionar autos antiguos, pues a todos se les debe dar el mantenimiento apropiado y tratar de no modificarlos, dejarlos lo más posible en su estado original.

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LA ASOCIACIÓN DE AUTOS CLÁSICOS DE SALTILLO

En julio de 1985 Héctor Horacio Dávila organizó junto a Felipe Mery y Luis Cepeda una exposición que se llamó 1er Gran Evento Mundo Sobre Ruedas; así se empezó a gestar lo que hasta el día de hoy es la Asociación de Autos Clásicos de Saltillo.

El evento se realizó en el bulevar Coss, en un corredor donde se encuentra el Congreso del Estado, ahí se reunieron entre 100 y 120 autos clásicos.

Sin embargo, después este saltillense emigró a estudiar en el Tecnológico de Monterrey y ya nadie retomó los eventos de la asociación.

Al terminar sus estudios profesionales regresó a Saltillo, se casó con Patricia Talamás y comenzó a trabajar en empresas de renombre internacional como John Deere y General Motors.

“Luego me mandan a trabajar a Baja California Sur, allá me gustó una camioneta Datsun roja que compré, desarmé y volví a armar, me quedó preciosa, pero cuando me vengo no me la pude traer, me pusieron muchas trabas y al final la tuve que vender”, mencionó Héctor Horacio.

A su regreso a la Tierra del Sarape, a comienzo de este nuevo milenio, inició con sus negocios y se juntó con Luis Felipe Hernández, José Cantú y Humberto Flores para constituir formalmente la Asociación de Autos Clásicos de Saltillo.

El primer evento que realizaron en esta nueva etapa fue en el verano del 2002; estuvieron por dos días en la zona donde hoy está la Plaza de las Ciudades Hermanas, frente al Teatro de la Ciudad Fernando Soler.

“Fue un éxito tremendo, ahí llevamos unos 150 autos, el siguiente año lo hicimos en el estacionamiento de Plaza Real con 250 y ahí también se abarrotó, era demasiada gente, luego volvimos al Teatro de la Ciudad y trajimos casi 300 autos, incluso han venido coches internacionales”, detalló este empresario saltillense apasionado por los coches antiguos.

A lo largo de todo este tiempo la asociación ha realizado por lo menos un evento cada año, excepto en 2011, cuando por motivos de inseguridad en la región decidieron suspender este tipo de exposiciones.

Así, en 2015, Saltillo le arrebató el Récord Guiness a Arlington, Texas, al convertirse en la ciudad con el desfile más extenso de Pick Ups clásicas, pues se reunieron cerca de 638 camionetas frente a las 451 que se habían congregado en la ciudad estadunidense.

El pasado domingo 11 de febrero se celebró el Día Nacional del Auto Antiguo, un grupo muy amplio de coches clásicos partió desde Paseo de la Reforma en Saltillo con destino a San Antonio de las Alazanas en Arteaga.

En este evento se reunieron más de 300 autos antiguos, detonando la economía del lugar al que arribaron por la tarde, donde había música en vivo.

“Con esto se empieza a mover la economía porque en torno a la exhibición están los talleres, el de la pintura, el de los estéreos, el de la tornillería, el de la tapicería, el de las llantas, el del clutch, de los frenos, el de los motores, así se comienza a generar la actividad económica, incluso atrae a cientos de visitantes, hemos llenado los hoteles”, puntualizó Héctor Horacio Dávila.

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DISFRUTAR EN FAMILIA

Este empresario saltillense ha conformado una familia junto a Patricia Talamás, a quien también le gustan los autos, más los nuevos y las carcachitas, precisa Héctor Horacio.

“Ella me ha seguido a varias reuniones, hemos ido hasta Estados Unidos, a Nueva York, Los Ángeles, a la Ciudad de México y eso es parte de la diversión, te tiene que gustar para disfrutar todo esto”, señaló este saltillense.

Tienen tres hijos; Héctor Edwin, Ana Benel y Arlin Carolina, en quienes el gusto por los autos antiguos también está presente.

De hecho, Carolina, presente en la entrevista con su padre, nos contó de cómo ha hecho mancuerna con él en materia de adquisición y mejora de autos antiguos.

Ella en una Navidad recibió un Mustang, le dieron un sobre que contenía el documento que la avalaba como dueña y seguido a este venían unas fotografías del auto.

También encontraron en un taller, una ocasión que arreglaban el Mustang, un Austin Airlight, un auto inglés que no en cualquier parte se encuentra.

“Empezamos a pagarlo y a arreglarlo, yo guardaba los recibos, ya cuando lo terminamos mi papá me preguntó que si se lo podíamos regalar a mi hermana y yo dije que sí”, relató Carolina.

Con esto, Héctor Horacio destaca cómo los autos antiguos se convierten en proyectos que unen a la familia, no sólo en los paseos a bordo de estos, sino en el desarrollo de la mejora y el mantenimiento de los mismos.

“La cosa es disfrutarlos en familia, cada uno tiene sus preferencias y la verdad es que un auto antiguo nos junta porque por lo menos comenzamos a platicar de esto”, dijo.

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Por último, Héctor Horacio Dávila mencionó que como Autos Clásicos de Saltillo tienen programadas varias actividades y puntualizó que para ser socio se debe llevar un proceso que es avalado por un consejo y el presidente de la asociación.

“Ahora traemos la mentalidad de tener asociados, no eres un socio activo, eres un afiliado, te afilias y entonces con ellos vamos a mandar las invitaciones sobre los eventos y actividades que estamos haciendo por si quieren participar”, concluyó este saltillense apasionado por las cuatro ruedas.

NÚMEROS

1985 fue el año en el que se realizó el 1er Gran Evento Mundo Sobre Ruedas.

2015 Saltillo consiguió el Récord Guiness por el desfile con más Pick Ups clásicas.

638 pick ups clásicas se juntaron para conseguir el Récord Guiness.

FRASES

“Me fui a Estados Unidos a buscarla (la Big Window Chevrolet 1958), me decían que estaba loco, que nadie me iba a vender una porque casi no había de esas camionetas”.

“La cosa es disfrutarlos en familia, cada uno tiene sus preferencias y la verdad es que un auto antiguo nos junta porque por lo menos comenzamos a platicar de esto”.



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La celebración para un comienzo próspero

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Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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