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Publicado el: Sábado, 21 de abril del 2018

Pamela Álvarez Yoga para el bienestar integral

Sociedad Saltillo / Elite Sábado / Rostros / Texto: Gibrán Valdez Fotos: Enrique Alvarez del Castillo

nt--AR7P5303Saltillo,Coah.-  Creó su propio método de entrenamiento aéreo gracias a su experiencia de 16 años en esta disciplina y las certificaciones que ha realizado en este tiempo

Pamela Álvarez

La herramienta más importante en su vida

Hace 5 años fundó su propio centro de yoga, fitness y bienestar donde se practican los estilos Ashtanga, Vinyasa, Kundalini y Aéreo.

La idea de mantener en excelentes condiciones el estado de salud personal ha prevalecido en la sociedad en los últimos años, sobre todo en nuestro país que lidera los índices de sobrepeso y obesidad a nivel mundial.

Por lo anterior, hoy en día es muy común que al salir a recorrer las principales calles de la ciudad por la mañana o al caer la tarde, observemos a cientos de personas realizando algún tipo de actividad física.

Lo mismo encontramos si acudimos a los espacios públicos; parques y plazas, principalmente, o ya en algunos complejos comerciales donde se instalan diferentes tipos de gimnasios.

Entre tantas opciones como caminar, trotar, subir y bajar escaleras, asistir a un gimnasio o andar en bicicleta, hay una que sobresale por ser muy exigente física, emocional e intelectualmente: el yoga.

Quienes realizan esta práctica que tiene su origen en las culturas orientales y que hoy en día es un gran fenómeno mundial, deben atender cinco principios básicos; la respiración, un estado de relajación, los ejercicios físicos, pensamientos positivos y la meditación.

En Saltillo, Pamela Álvarez Torres cuenta con la experiencia de 16 años en esta tradicional disciplina física y mental que surgió en la India, de hecho la propia palabra se asocia con algunas prácticas de meditación dentro del hinduismo, el budismo y el jainismo.

A lo largo de todo este tiempo, Pamela se ha capacitado con grandes líderes del yoga en la localidad y a nivel internacional; aprendió el método Ashtanga con Olivia Martínez, tomó un curso de Antigravity Yoga en Nueva York, una certificación de Yoga con Cuerdas y actualmente es alumna del gurú Sharath Jois de la India; la única coahuilense que ostenta este título en la actualidad.

Gracias a todo este aprendizaje de diferentes técnicas en esta disciplina, hace 5 años Pamela Álvarez abrió El Shala, un centro de yoga, fitness y bienestar ubicado en una importante plaza comercial al norte de la ciudad.

A continuación te contamos la historia de esta alumna e instructora de yoga que con su emprendimiento está impactando en el bienestar integral de todas las personas que acuden a practicar los diferentes estilos que se ofrecen en su centro.

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NACIÓ EL VÍNCULO CON EL YOGA

Pamela Álvarez Torres nació en Torreón, Coahuila hace 36 años pero junto a sus padres, Pablo Álvarez y Yolanda Torres, llegó a la capital del estado cuando ella tenía 11 años.

Estudió Comercio Internacional en el Tecnológico de Monterrey Campus Saltillo y después una maestría en Administración de Marcas de Lujo en el Instituto Superior de Marketing de Lujo en París, Francia, siendo la primera mexicana en ser admitida en esa escuela parisina fundada por la firma Cartier de alta relojería y joyería en el mundo.

Está casada con Nicolás Varona, quien ha sido su apoyo incondicional a lo largo de todo este tiempo que Pamela lleva al frente de El Shala, un proyecto que materializa su vínculo con el yoga que nació hace 16 años.

En el 2002 empezó a estudiar en Avemed y 2 años después de haber iniciado, Pamela conoció a Olivia Martínez, quien regresó a Saltillo de Nueva York, “actualmente es mi maestra y está en Tulum; la conocí y me ganché totalmente con ella, ya tenemos una relación de alumna y maestra como de 14 años, es de quien más he aprendido”, precisó.

Olivia es especialista en el método Ashtanga, de hecho fue la primera mexicana en ser autorizada por el gurú de este estilo en la India, cuenta la directora de El Shala.

Sin embargo, a quien esta lagunera le debe el gusto por el yoga es a su mamá y a su abuela, doña Yolanda Zamora, pues ellas iniciaron a practicar esta disciplina física y mental mucho tiempo antes que ella.

“Mi abuelita tiene 87 años y como unos 70 y tantos haciendo yoga, junto a mi mamá siempre me invitaban a sus clases, pero yo nunca quería ir”, confesó Pamela.

“En el yoga no se hace nada”, “qué aburrido pasársela nada más meditando”, son algunos de los prejuicios que la mayoría de las personas tienen sobre esta actividad, mismos que le impedían a esta saltillense por adopción –como ella misma se dice– acercarse a la práctica que en la actualidad es su pasión.

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SU PROPIO MÉTODO

Ya han pasado 14 años desde que conoció a Olivia Martínez, fue ella quien la impulsó a dar clases pues cada vez que viajaba a la India la dejaba encargada de la instrucción del grupo.

“Por eso aprendí a dar clases, porque la cubría”, comenta Pamela Álvarez, quien destaca que todo este tipo de actividades y acompñamiento le sirvieron para que, después de 8 años de práctica y estudio, Olivia le otorgara su diploma.

“Muy a la vieja escuela, no como ahora que hay entrenamientos de 100 o 200 horas para hacerte maestro, o capacitaciones de seis meses, uno o 2 años”, enfatizó.

De esta manera, desde que estudiaba su carrera profesional ya estaba vinculada al yoga, una actividad que veía como un pasatiempo, pero conforme pasaban las semanas se convertía en algo indispensable para su vida pues con las clases que daba su compromiso se incrementaba.

La idea de tener un centro de yoga siempre estuvo presente en la mente de Pamela Álvarez, pero ella lo visualizaba en un futuro más lejano, pues siempre estuvo decidida a trabajar en algo relacionado con sus estudios profesionales.

“Pero el yoga siempre acompañándome, siempre me jalaba, yo me decía ‘ya cuando esté más grande, como a los 40 años, me dedico al yoga’ pero pues no, fue mucho tiempo antes”, recalcó.

Incluso cuando estaba en Francia estudiando su posgrado también se dedicaba a impartir sesiones de esta disciplina física y mental entre sus compañeras de clase.

Fue así que después de acumular una gran experiencia, especializarse en Ashtanga Yoga, tomar un curso de Antigravity Yoga en Nueva York y una certificación de Yoga con Cuerdas, decidió aperturar El Shala el 4 de marzo del 2013.

“Mi experiencia en Asthanga Yoga, más lo del Antigravity y el Yoga con Cuerdas, me permitió crear mi propio método de Yoga Aéreo, por eso las clases que damos aquí son únicas, creadas por mí y un equipo de maestros que tenemos aquí”, puntualizó Pamela.

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BIENESTAR INTEGRAL

Actualmente en el centro creado por Pamela Álvarez se imparten cuatro estilos de yoga:

Ashtanga Yoga. Un sistema milenario que desarrolla fuerza, promueve la pérdida de peso y tranquiliza la mente.

Vinyasa Yoga. En las sesiones de este tipo se trabaja en la unión de las posturas a través de la respiración.

Kundalini Yoga. Un estilo más espiritual, destaca por involucrar cantos y mantras que buscan equilibrar los chakras para prevenir y sanar problemas físicos y emocionales.

Yoga aéreo. Es una forma novedosa de practicar esta disciplina con la ayuda de una hamaca colgada en el techo para intensificar las posturas y generar mayor fuerza en el cuerpo.

Cada uno tiene su grado de complejidad, pero en general son muy efectivos para mejorar el acondicionamiento físico de las personas, perder peso, desarrollar la fuerza y encontrar el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu.

Por lo anterior, para Pamela “el yoga se ha convertido en la herramienta más importante en mi vida para encontrar el bienestar, no nada más físico, también emocional e intelectual, porque en el momento en el que puedes controlar tu cuerpo ya puedes llegar a controlar tu mente también y desintoxicar así muchísimas emociones y pensamientos negativos”, señaló.

Lo que sucede es que cualquier estilo es muy demandante en materia física, así que si no existe la adecuada concentración, los participantes no pueden hacer la postura o de plano terminan por caerse.

En el caso específico del estilo aéreo, esta instructora refiere que es en donde los prejuicios siguen más vigentes que nunca, aunados al temor por sufrir una caída, pero una vez que les explica a los interesados que ese método resulta más sencillo que el propio Ashtanga, terminan por animarse.

Son unas 60 personas, entre hombre y mujeres, las que diariamiente toman alguna clase en este centro de yoga, fitness y bienestar ubicado al norte de Saltillo.

Como todo se trata de “una meditación totalmente en movimiento”, Pamela resalta los beneficios sociales que esta disciplina puede traer para la localidad, pues podría contribuir a prevenir la violencia y la depresión.

Además dice que ha encontrado en su largo recorrido cientos de testimonios sobre el mejoramiento físico de quienes se inician en esta práctica, “hay gente que llega con problemas de gastritis, de colitis, de columna, de insomnio y dicen no puedo creer que a la segunda o tercera clase ya no tengo nada y ya comienzan a ver un gran cambio”.

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UN SUEÑO CON FUTURO

Para Pamela Álvarez es muy importante acompañar a cada alumno en todos sus niveles, así que nunca impone en una clase general posturas avanzadas para quienes acaban de llegar.

Aunque se trata de sesiones grupales, siempre está al pendiente de la capacidad de cada asistente para evitar lesiones entre los más nuevos o el estancamiento entre los más avanzados.

Explica la fundadora de El Shala que en cada sesión se trabajan todos los grupos musculares, en comparación con los ejercicios en el gimnasio donde sólo se concentran en uno, además, “esta es una práctica muy poderosa, física y emocionalmente, el estado de ánimo te cambia radicalmente después de una sesión de yoga”.

Ya son 16 años los que tiene Pamela Álvarez inmersa en esta disciplina; 14 participando como instructora y cinco dirigiendo su centro de yoga, fitness y bienestar, por lo que está completamente segura de que esto es lo que quiere por el resto de su vida.

El máximo apoyo lo ha recibido de su esposo y de sus padres, incluso fue su papá quien la animó a aperturar El Shala cuando observó la edificación del complejo comercial, pero sin duda su máxima inspiración para seguir adelante con este proyecto es su hermano Pablo Álvarez Torres (+), ”hace 11 años, justo unos días antes de morir, me dijo que él me iba a ayudar a poner mi centro de yoga; ya no se pudo, pero desde que él me dijo eso, siempre quedó este sueño de tenerlo”.

Así se ha ido concretando este anhelo que surgió hace 11 años y que, de acuerdo con Pamela Álvarez, aún tiene mucho futuro por delante.

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Entérate de todo lo que Pamela Álvarez realiza en su centro de yoga, fitness y bienestar, visita:

Facebook: Pamela Alvarez de Varona | El SHALA .

Instagram: elshalasaltillo

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NÚMEROS

16 años tiene practicando yoga.

5 años cumplió el centro de yoga fundado por Pamela Álvarez.

60 personas, entre hombres y mujeres, asisten diariamente a sus clases.

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FRASES

“Mi experiencia en Asthanga Yoga, más lo del Antigravity y el Yoga con Cuerdas, me permitió crear mi propio método de Yoga Aéreo, por eso las clases que damos aquí son únicas, creadas por mí y un equipo de maestros que tenemos aquí”.

“El yoga se ha convertido en la herramienta más importante en mi vida para encontrar el bienestar, no nada más físico, también emocional e intelectual”.

”En el momento en el que puedes controlar tu cuerpo ya puedes llegar a controlar tu mente también”.

“Es una práctica muy poderosa, física y emocionalmente, el estado de ánimo te cambia radicalmente después de una sesión de yoga”.



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nt-festival-luces-tailandia_1Ciudad de México.- Uno de los festivales más populares de Tailandia es el Yee Peng Lantern Festival, también conocido como el Festival de las Luces, en Chiang Mai.

Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

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Despedir lo viejo, celebrar lo nuevo: el increíble festival de luz en Tailandia