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Publicado el: Sábado, 16 de diciembre del 2017

Sobreestimula a los niños pero cuidado con el exceso

Sociedad Saltillo / Elite Sábado / Gibrán Valdez

nt--186182743Saltillo,Coah.- Al recibir tantos obsequios acaban por no valorar lo que tienen y además de ser gastos excesivos se vuelven caprichosos.

Estas fechas decembrinas tienen como eje central el dar y recibir, son muchas las personas preocupadas por ofrecer a su familia la mejor de las experiencias a través de una exquisita cena de Nochebuena y grandes regalos en Navidad.

En este escenario son los niños los mayores beneficiados pues aquí no hay pretexto que valga para no hacerse acreedores a lo que desean.

Aunque la mayoría de los padres de familia suelen aprovechar estas fechas para condicionar a los menores para que se porten de buena manera, la realidad es que al final no importa cómo haya sido su comportamiento, siempre se les dará por lo menos un obsequio.

Por lo anterior, para los pequeños las fiestas navideñas son una época del año muy especial por la llegada de Santa Claus o de los Reyes Magos, quienes según la tradición, vienen cargados de los juguetes y regalos que tanto anhelan.

Sin embargo, diversos especialistas aseguran que la familia no debe llenar de obsequios a los menores aprovechándose de estas fechas, pues con esto no se le está haciendo ningún bien a los niños.

Lo que sucede cuando los pequeños están repletos de regalos es que no aprenden a valorar lo tienen, pierden la ilusión, se vuelven caprichosos, egoístas y consumistas.

Además, al final se estará formando a una persona que le presta demasiada importancia a lo material y se olvida de los principales valores, porque sin hacer mayor tipo de esfuerzos consigue lo que quiere.

Por si fuera poco, también está el caso de los menores que lo tienen casi todo, juguetes y aparatos electrónicos de moda, pero no son capaces de disfrutarlos y por esto no los valoran.

EMPECEMOS POR LA CARTA

La tradición popular marca que desde semanas previas a la Navidad los pequeños escriben una carta a Santa o a los Reyes Magos, en ella deben hablar de su comportamiento y de los regalos que creen, y desean, obtener.

Esta actividad que forma parte de todo el ritual, es una buena forma para hacer que los niños se expresen y reflexionen sobre su conducta y todo lo que han hecho durante el año.

No obstante, en el fondo es el resultado de una campaña emprendida meses atrás por los papás, con frases que condicionan a los niños como: “si no te portas bien no te traerá nada Santa”.

Al final lo que se les está inculcando a los menores es una ilusión sobre el éxito, que este tiene que llegar sí o sí porque están haciendo lo correcto, dejando sin espacio al fracaso, lo que impacta de manera tremenda en su desarrollo y termina por generar adolescentes y adultos con baja tolerancia a la frustración.

Del mismo modo, se forma la esperanza de que recibirán todo lo que pidieron, una situación que al no cumplirse puede desencadenar un caos por el berrinche que viene acompañado de la ira y el coraje por no obtener lo que querían.

Bajo ese panorama, los menores pueden comenzar a experimentar sentimientos poco conocidos por ellos como desengaño, desilusión, tristeza e incluso irritabilidad.

Por eso los especialistas recomiendan poner límites a los niños desde el momento que elaboran su lista de deseos y las ponen en las cartas, lo más sano es ser claros y, metidos en la magia de estas fechas, persuadirlos para que no le carguen la mano a Santa o a los Reyes Magos con los obsequios que anhelan.

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¿CÓMO ELEGIR LOS REGALOS?

La ilusión de todos los niños es que después de la cena, a la mañana siguiente, los regalos aparezcan debajo del pino para correr a destrozar la envoltura y comenzar a disfrutarlos.

Sin embargo, es muy importante que los papás cuiden que los juguetes sean apropiados para la edad del pequeño, pues es muy común que con el paso de los días ya no les presten atención y todo termine siendo un desperdicio económico o, por el contrario, puede tratarse de algo que disfrutan mucho, en exceso, alterando su desarrollo normal.

Lo ideal será que los padres de familia hagan labor de convencimiento con sus menores para que elijan algo que sea de su agrado y a la par que se divierten también les ayuden en su crecimiento y desarrollo, les permitan evolucionar como personas y los inviten a usar la imaginación y colaborar con los demás.

Por ejemplo, los juegos de mesa son una excelente opción porque enseña a los pequeños a compartir, interactuar con otras personas, respetar unas reglas de juego y aprender a ganar o a perder.

De igual manera, siempre es bueno incluir libros de lectura, cuadernos de actividades, lápices de color, pinturas, entre otras cosas, que se pueden utilizar como material escolar.

Otro regalo al que la familia podría sacarle mucho provecho es un pizarrón; a los más pequeños les encantará jugar a la escuela, a ser profesores y cuando ya sean más mayores podrá servir como soporte para trabajar en casa con los deberes.

NO HAY QUE OLVIDAR

En estas fechas deseamos dar lo mejor a nuestros seres queridos, pero es fundamental entender que el exceso de juguetes impide el desarrollo de la imaginación en los niños y acaba provocando aburrimiento en ellos.

También es muy importante tener en cuenta que no por ser el juguete más caro significa que es el mejor, hay cosas que son de un precio modesto y terminan por impactar de manera positiva a los pequeños.

Hay menores que en estas fechas reciben demasiados juguetes y regalos que no son capaces de prestarle atención a todos, por eso lo mejor es que te pongas de acuerdo con tus familiares o las personas que quieran hacerle un obsequio a tu hijo para que juntos no terminen por llenarlo de cosas innecesarias.

Por último, no olvidemos lo más básico y elemental en la formación de todo ser humano: enseñemos a los niños a valorar lo que tienen.



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Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

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