Visto: 150 veces

Publicado el: Viernes, 6 de octubre del 2017

Lorena Monroy pasión que se volvió profesión

Sociedad Saltillo / Friday! / Texto: Gibrán Valdez Fotos: Enrique Alvarez del Castillo

nt--EAC_5164-OKSaltillo,Coah.- Pasión que se volvió profesión.

Lorena Monroy

La danza, su forma de vida

Su más grande sueño es trascender en el ballet, a través de la enseñanza que le brinde a niñas y jovencitas, como disciplina y forma de arte.

Lo que empieza como un simple pasatiempo o una actividad extracurricular suele convertirse en la pasión de quienes la realizan, tal es el caso de deportistas y artistas que poco a poco se dejan seducir, hasta volver parte fundamental de sus vidas eso que sólo sería otro punto a cubrir en su agenda diaria. En el caso de las artes, como la mayoría son muy exigentes y demandantes, la gente que las aprende en sus tiempos libres prefieren dejarlas así y dedicarse a otra cosa, procurando no cruzar la frontera entre aficionado y profesional, en el ámbito que desarollen su creatividad. Además, los estándares sociales dictan que para la mayoría de los artistas es muy complicado comercializar su trabajo, por eso sus familias les suelen pedir que se dediquen a algo que les deje una buena remuneración. Sin embargo, hay otras personas que apoyan los sueños de sus integrantes, como la de Lorena Monroy Hurtado, docente de ballet, que entre sus pasiones por la danza y la enseñanza, está forjando su carrera profesional. Para las bailarinas en México, la aspiración mayor que pueden llegar a tener es ser la primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza, pero para esta joven saltillense de 23 años, el camino a la trascendencia se ubica en enseñar a los demás, sobre todo a las más pequeñas, el bello arte del ballet y la danza clásica. Actualmente, Lorena da clases por las mañanas a niños y niñas en Harmony School, una institución privada de la ciudad, por las tardes acude a la Academia DJazz, con dos grupos de pequeñas que están adentrándose al ballet, y los fines de semana trabaja con la Compañía de Teatro Musical del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterrey (ITESM), Campus Saltillo.

EAC_5276-OK

DESDE PEQUEÑA LO SABÍA

Aunque Lorena no lo recuerda, su mamá le cuenta que cuando apenas tenía 3 años le dijo: “mamá yo quiero ser bailarina”, y así comenzó toda la trayectoria que hoy la tiene transmitiendo sus conocimientos en este arte a los demás. De esa manera, su madre se encargó de buscar las mejores opciones en Saltillo, para cumplir el deseo de su pequeña, fue entonces cuando llegaron con la maestra Claudia Chávez, quien es la mamá de Ana Elisa Mena, la primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza en la actualidad. Lorena Monroy recuerda que se trataba de una academia pequeña, no había muchas niñas, pero las que estaban eran muy comprometidas, y así se generaba un ambiente de mucho respeto por el ballet, aunque en esos primeros años aún no alcanzaba a dimensionar lo grande que es el mundo de la danza. Después de un largo tiempo, esta joven saltillense salió de la ciudad por un año y cuando regresó la maestra Claudia ya se había mudado a Torreón, de tal manera que, junto a su madre, comenzaron una nueva búsqueda entre academias y profesionales de la danza que pudieran ofrecerle a Lorena el mismo programa que ya llevaba, se trataba del Royal Academy of Dance, un sistema inglés que brinda una certificación a nivel internacional. “Ellos ya tienen muy bien estructurados los grados y los niveles de ballet, sobre todo para niñas, para iniciación en la danza, y las certifican con examinadoras que vienen de Londres, Rusia, Francia o Estados Unidos, y el mismo examen que se presenta aquí, lo están presentando las niñas de China y las de Australia y de todas partes”, explicó Lorena Monroy. El único lugar donde encontraron este sistema fue en la Academia Djazz, de la mano de la maestra Olivia Pacheco, con quien esta chica apasionada por el ballet pudo continuar su preparación desde el grado en el que se había quedado.

RECIBIR Y DAR CLASES

A la Academia Djazz, ubicada al norte de la ciudad, Lorena llegó hace ocho años, cuando iniciaba sus estudios de preparatoria en el Tec de Monterrey campus Saltillo, por lo que habló con la directora de la institución, Gloria del Bosque, y le dijo; “mira, me gustan mucho los niños, me gusta mucho bailar, no sé si tengas algo para mí”, a lo que la encargada de la academia le respondió “claro que sí, vente de asistente de las clases de las chiquitas”. Fue así como se convirtió en la asistente de la maestra de las niñas más pequeñas que asistían a la institución a tomar clases, pero ese puesto le duró poco tiempo, pues al cabo de un semestre, a la mitad del ciclo escolar, se abrió un grupo nuevo y la directora le dijo “Lore, te lo quiero dejar porque he visto cómo trabajas y me gusta tu trabajo, ¿qué opinas?”, la respuesta fue un “sí” rotundo. De esta forma, a sus 16 años, ya daba clases a un grupo de pequeñas en la Academia Djazz; “desde ahí empecé a dar clases y me siguió gustando, durante mi prepa me la pasaba toda la mañana en el Tec y luego toda la tarde en Djazz, trabajaba y tomaba mis clases, seguí presentando mis exámenes y todo”, explicó Lorena.

EAC_5104-OK

AZARES DEL DESTINO

Cuando terminó sus estudios de preparatoria, decidió irse por un año a Nueva York, entre 2012 y 2013, pues sabía que ahí podía aprender más cosas de las que en Saltillo no había, “entonces, ahí buscando modos y moviéndole, me fui un año a Nueva York”, dijo. Allá vivía con una familia y trabajaba durante la semana, pero los fines de semana tomaba clases en una academia que se llama Broadway Dance Center, sitio que recibe a bailarines de todas las latitudes del mundo, cuenta Lorena que allá son muchos los maestros, las técnicas y los estilos que conviven juntos, por eso ella pudo ampliar sus horizontes más allá del ballet. Cuando regresó de esa experiencia en Estados Unidos, esta joven saltillense ya visualizaba estudiar una carrera relacionada con educación y desarrollo cultural, por lo que se postuló en el Tec de Monterrey y en la Universidad de Monterrey, donde fue aceptada. En esos momentos, Lorena ya sólo estaba a la espera de obtener respuesta de las becas que había solicitado, pero su mamá le pidió que buscara al menos una opción más, como un respaldo extra ante cualquier inconveniente que pudiera surgir. Fue así como, buscando en internet y por azares del destino, como ella misma refiere, dio con la página de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, reconocida por el Instituto Nacional de Bellas Artes, “vi la licenciatura en Enseñanza de la Danza con especialidad en Clásico, empecé a revisar las materias y los perfiles y vi que esto hacía encajaba con mi perfil, porque a mí me gusta mucho bailar, pero no me veía como una bailarina en un escenario, o sea es muy diferente la carrera de la bailarina que la carrera de maestra”, enfatizó.

EAC_5242-OK

BALLET Y ENSEÑANZA, SUS GRANDES PASIONES

No había que pensarlo más, cuando Lorena Monroy vio el plan de estudios de la licenciatura en Enseñanza de la Danza con especialidad en Clásico, supo que esa no podía ser la carrera de respaldo, tenía que ser la primera opción, porque afirma que “me apasiona estar con la gente, con los niños, trabajando, enseñar; cuando la vi pensé ‘qué padre que sí existe esta carrera’”. En el transcurso de cuatro años que duran esos estudios profesionales, esta joven saltillense fue adquiriendo nuevos conocimientos, reforzando los que ya tenía y perfeccionando su técnica. En esa etapa de estudiante participó en diferentes presentaciones colectivas e individuales, de las que destacó las que hizo en segundo y cuarto año. La primera fue una individual, donde cambió el dramatismo característico de la danza clásica con una coreografía que mostraba su personalidad, “yo soy una persona muy alegre y muy positiva, y en esa ocasión le puse ahí mi sello, era una coreografía muy alegre, muy colorida, muy energética”, recordó. En el cuarto año decidió, junto con sus compañeras de generación, hacer una coreografía colectiva, “hicimos un trabajo muy padre de compaginar poesía con música en vivo, piano en vivo, con coreografía, entonces elegimos un poema de Mario Benedetti, que se llama La Vuelta De Mambrú, un piano en vivo, que es muy difícil bailar con música en vivo”, mencionó. Con los años de experiencia, explica que en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey se instruyó bajo una metodología cubana, lo que le agradó mucho, porque en su infancia y adolescencia se había preparado con un método inglés, así iba sumando conocimientos a su amplio bagaje. Hoy, esta joven maestra de ballet y danza clásica, anhela seguir certificándose, tomando cursos, diplomados o incluso una maestría que le permita dar lo mejor de sí en los trabajos que hoy realiza. Actualmente colabora en Harmony School, una institución privada de la localidad, ahí se encarga de darles clases de movimiento creativo a los niños, para que desarrollen la motricidad, pues son pequeños que van desde el año y medio hasta los 5; en la Academia Djazz trabaja con dos grupos de niñas que se están adentrando al mundo del ballet, unas que apenas están iniciando, es un grupo de 20 pequeñas que tienen entre 4 y 6 años, el otro con 15 integrantes de entre 7 y 9 años; en el ITESM Campus Saltillo trabaja como directora coreográfica de la Compañía de Teatro Musical. Cada una de sus labores es un gran reto para ella, pero no algo que la detenga, al contrario, se trata de grandes impulsos en su carrera profesional, porque “sin duda alguna lo que más disfruto es la enseñanza”. Lorena Monroy Hurtado reconoce que en la enseñanza se encuentra la trascendencia, “me di cuenta de que enseñando ballet puedes trascender muchísimo, porque siembras semillitas en tus alumnos, no es nada más enseñarles a moverse, les estás enseñando a esforzarse, a no rendirse en los retos, a trabajar en equipo, a ser disciplinado, muchos valores que, aunque después no sean bailarinas, los van a seguir utilizando para su vida”.

Por eso, hoy su sueño no está en ser la primera bailarina de la Compañía Nacional de Danza, sino en ser la mejor docente de ballet y danza clásica para todos y todas sus estudiantes, agradeciendo siempre el apoyo de sus padres, Lorena Hurtado y Miguel Monroy, sus mentoras, Claudia Chávez, Olivia Pacheco y Gloria del Bosque, y sus maestras de Monterrey, Alejandra Elizondo, Hildana Contreras, Cristina Lozano y Christine Ferrando. Por último, su más grande satisfacción está en ver cómo sus alumnos “logran algo que antes no podían lograr, porque esto es para la vida, que ellos tengan la seguridad en sí mismos de que si no salió algo, pero lo sigan intentando, va a salir después”, comentó Lorena, orgullosa de su labor docente.

NÚMEROS

8 años de haber llegado a la Academia Djazz

3 trabajos tiene en los que pone en práctica sus conocimientos

FRASES

“Me apasiona estar con la gente, con los niños, trabajando, enseñándoles”.

“Sin duda alguna, lo que más disfruto, es la enseñanza”.



Más videos >

141991968136

Saltillo, Coah.- El equipo que diariamente trabaja en el suplemento Elite del periódico Zócalo Saltillo se siente profundamente agradecido con los lectores que han permanecido a lo largo de estos años. Como muestra de esto, se elabora el ya tradicional anuario en donde se encuentran personalidades destacadas de nuestra ciudad en distintos eventos.

En esta ocasión la modelo saltillense Gaby Melendez, quien lleva varios años en este medio, nos acompaña en este cierre de año, posando para la portada.

En el siguiente vídeo se puede apreciar a Enrique Alvarez del Castillo, fotógrafo de nuestros suplementos, en el momento en que realiza la sesión de donde se seleccionó la foto utilizada en la portada del ya mencionado anuario que se ha convertido en el favorito de la sociedad saltillense.

VIDEO: Photoshoot del Anuario Elite 2014