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Publicado el: Miércoles, 27 de septiembre del 2017

¿Pues de qué está hecha la Torre Latino que no se cae?

Sociedad Saltillo / Turismo / imujer.com

nt--Ciudad de México.- La Torre Latinoamericana, construida en la esquina de las calles Madero y Eje Central, en el centro de la Ciudad de México en 1956, ha sido testigo de 4 grandes sismos en nuestro país: en 1957, en 1985 y los dos últimos en septiembre de 2017. A pesar de estos fuertes movimientos telúricos, el edificio de 44 pisos se ha mantenido en pie. ¿Por qué?

Todo se debe a la maravillosa ingeniería mexicana. Los encargados de la obra fueron el ingeniero Adolfo Zeevaert Wiechers y el arquitecto Augusto H. Álvarez, a quienes la compañía La Latinoamericana Seguros, S.A. les solició la construcción de una torre que fuera reflejo de la estabilidad y fortaleza de los productos y servicios que la empresa ofrecía en nuestro país.

Fue así como el ingeniero se enfrentó a uno de los más grandes retos de su carrera: construir una alta torre (originalmente de 27 pisos) sobre un terreno conocido por ser zona sísmica. Para poder lograrlo, el equipo de Zeevaert realizó diversos estudios e investigaciones sobre el subsuelo, lo cual inclulyó pruebas como la instalación de piezómetros de 18, 28, 33 y 50 metros en el predio de construcción, la banqueta y la Alameda Central; además de la instalación de bancos de nivel en el área de edificación.

Fue así como se decidio que la torre contaría con 361 pilotes de concreto reforzado, mismos que están enterrados a 34 metros de profundidad. Encima de estos pilotes se diseñaron 3 sótanos que están sobre un cajón de concreto, el cual a su vez sirven como una cámara de flotación (similar a un barco en el mar).

Para que aligerar un poco su peso, se utilizaron materiales como aluminio y acero con denominación 47 en su estructura. Aunado a esto, se empleó un acristalamiento doble en las fachadas, para que sirviera como aislante término y acústico. De esta manera se logró que su estructura rígida tuviera un peso de sólo 3,200 toneladas, la cual puede soportar el peso total del edificio, que es de más de 24,000 toneladas.

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Además, a diferencia de muchos edificios en el mundo, la Torre Latino no se balancea como péndulo durante un sismo, su movimiento es similar al de una víbora y es en dirección opuesta a las ondas sísmicas. De esta manera, el riesgo de que se colapse es prácticamente nulo.

Debido a su excelente planeación y construcción, el American Institute of Steel Construction (Instituto Americano de la Construcción de Acero) le concedió a la Torre Latino una condecoración por ser el edificio más que alto (más de 180 metros) construido en una zona de alta sismicidad (fue el más alto en la Ciudad de México hasta 1972). También fue nombrado monumento artístico por el INBA. Desde entonces se convirtió en uno de los íconos más representativos de la Ciudad de México y en un símbolo de la fortaleza del pueblo mexicano.

La Torre Latino en números

Este fabuloso edificio tiene algunas cifras interesantes:

  • Altura: 181.33 metros
  • Escalones: 916
  • Número de elevadores: 7
  • Metros cuadrados construidos: 27,727.17
  • Capacidad de cisternas: 250,000 litros
  • Lámparas para iluminación: 4,000
  • Su construcción tardó 8 años (de febrero de 1948 a abril de 1956


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nt-festival-luces-tailandia_1Ciudad de México.- Uno de los festivales más populares de Tailandia es el Yee Peng Lantern Festival, también conocido como el Festival de las Luces, en Chiang Mai.

Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

festival-luces-tailandia_4El tradicional festival es visitado por turistas de todo el mundo que se suman a esta filosofía de despedir el año dejando atrás todo lo malo y recibiendo la luz de lo que está por venir.

Despedir lo viejo, celebrar lo nuevo: el increíble festival de luz en Tailandia