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Publicado el: Sábado, 25 de marzo del 2017

Café luwak para valientes y pudientes

Sociedad Saltillo / Elite Sábado / Reforma

nt--Saltillo,Coah.- Por su proceso de tostado es la bebida más cara en su tipo que incluso en otros países han tratado de imitar su producción

¿Me estás tomando el pelo?”, le pregunta Jack Nicholson con mueca de asco a Morgan Freeman, quien lucha por contener la risa.

En el melodrama cinematográfico Antes de Partir (2007), el personaje de Nicholson está obsesionado con el kopi luwak, el café más caro del planeta. Le espeta –lleno de orgullo– las maravillas de su sabor y aroma. Una delicia gourmet, asegura.

Obviamente, no tiene idea de dónde proviene ese líquido que en tiendas especializadas en Estados Unidos puede llegar a costar ¡más de 40 dólares por taza!: de excremento de civeta (luwak, en bahasa indonesio).

Por supuesto Freeman se lo revela y acto seguido suelta tremenda carcajada.

Estamos en la paradisiaca isla de Bali, joya turística de Indonesia, y no todo aquí son playas que quitan el aliento, imponentes terrazas de arroz o hermosos templos hindúes dedicados a Shiva o Vishu.

Esta visita nos conduce a los jardines del Negari Luwak Coffee, muy cerca del distrito artístico y cultural de Ubud, para descubrir esta rareza y exclusiva joya gastronómica.

En el grupo hay cafeinómanos que apenas contienen las ansias de beberlo pero también quienes, se les ve en el rostro, no tienen muchas ganas ni de olerlo siquiera.

Operada familiarmente desde 1954, Negari es una de las varias empresas con plantaciones en este país del sureste asiático que fabrican el kopi luwak y exportan a casi todo el mundo. Además de Bali, otras tantas se asientan en Sumatra y Java.

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Entramos a la propiedad y Noni, una dependienta del lugar de enorme sonrisa y piel tostada, nos recibe. Rápidamente nos pregunta si queremos conocer a “Choco”, la estrella del lugar.

Es una civeta bebé, de apenas 3 meses, que sin esfuerzo alguno atrae todos los disparos de las cámaras de los visitantes.

Aún es demasiada pequeña para producir café pero, por el contrario, tiene la ventaja de ser agradable, no agresivo como los adultos. Mientras lo sujetamos, mordisquea con suavidad nuestros brazos.

Este animalito se come las bayas de café, arábica, robusta y balinés; elige las de mejor calidad. No mastica los granos de café, sólo se los traga.

En su estómago, el café se transforma por las enzimas y pierde acidez. Después lo expulsa entre sus heces y a partir de ahí empieza nuestro proceso”, nos cuenta Noni antes de llevarse a “Choco” lejos del estrés de la gente.

El kopi luwak, agrega, se realiza desde el siglo 18, cuando Indonesia aún era colonia holandesa y rebosaba de plantaciones de café.

Se dice que los nativos tenían prohibido consumir la bebida, pero descubrieron bayas en el suelo expulsadas por las civetas y se dieron a la tarea de producir el brebaje con ellas.

Caminamos por los senderos de piedra, entre cantos de aves balinesas tropicales, y nos muestran la deposición de la civeta: parece un dulce de palanqueta. Y sí, dentro del excremento, los granos de café lucen intactos.

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Estos se recogen manualmente y se limpian con sumo cuidado. Uno por uno se les quita la cáscara. Los podemos tocar y oler.

Por eso este café es muy caro, mucho más que el normal. Por el proceso. Luego, tostamos el café a fuego lento hasta que adopta su nuevo color”, cuenta Noni mientras nos enseña la olla y mortero donde se realiza el proceso.

La joven agrega que una civeta puede comer al día apenas unos 25 granos de café, lo que ralentiza la producción y logra que el “delicatesen” alcance precios exorbitantes fuera del país.

Actualmente el “café de excremento”, si se le puede llamar así, es imitado en otras regiones.

En Brasil, por ejemplo, quien come las bayas es un ave llamada penélope o jacu. En Tailandia los elefantes hacen lo propio, pero ningún método es tan famoso como el kopi luwak.

Pocos indonesios pueden permitirse comprar esta singular bebida y no a muchos les gusta. A inicios de esta década en el archipiélago, de inmensa mayoría musulmana, se intentó prohibir acusándolo de sucio y profano contra el cuerpo.

Tras largos debates, la autoridad clerical aseguró que degustarlo no era pecado si los granos de café se lavaban adecuadamente.

No se puede acabar la visita sin una cata. Para quienes deciden dar un paso al costado, se ofrece café balinés y tés de vainilla, cacao y ginseng.

Y para quienes no nos arrepentimos, llega la prueba de fuego. El kopi luwak, preparado en una máquina de café italiana, no podía ser gratis: cuesta apenas unos 4 dólares.

Con las tazas enfrente, nos miramos unos a otros. Tras disfrutar su fuerte aroma unos segundos –del que no queda rastro alguno del excremento–, el café comienza su viaje hacia nuestras bocas.

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¿A qué sabe esta rareza? Paladares más expertos podrán juzgar otras cualidades pero de entrada es suave, terroso, algo dulzón, con ligeras notas de cacao y canela: un poco de la historia digestiva de la civeta en la selva tropical balinesa.

Tras degustarlo ya estamos sacando la cartera para pedir otra taza. Y no, no bromeamos. Los parientes de “Choco” hacen un gran trabajo en sus estómagos.


GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar

La manera más directa es volar con Aeroméxico de la Ciudad de México a Tokio y de allí conectar rumbo a Bali con Garuda Indonesia, socio de la aerolínea mexicana.

Dónde dormir

St. Regis Bali. Uno de los resorts más lujosos de la isla, con suites y villas privadas con acceso directo a la playa. Desde 10 mil 800 pesos la noche en ocupación doble.

Dónde comer

Bebek Tepi Sawah. Entre los platillos más especiales de la cocina balinesa, se encuentra el pato frito con salsas y no hay mejor lugar que este para degustarlo.

Más información

www.garuda-indonesia.com

www.stregisbali.com

www.bebektepisawahrestaurant.com

 

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Una civeta asiática parece una mezcla de gato y zorro.



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nt-festival-luces-tailandia_1Ciudad de México.- Uno de los festivales más populares de Tailandia es el Yee Peng Lantern Festival, también conocido como el Festival de las Luces, en Chiang Mai.

Este festival se celebra en el norte de Tailandia cada año, en la luna llena del duodécimo mes lunar del calendario tailandés, que normalmente cae en noviembre. Yee Peng es un festival budista que marca el cambio de estación y se centra en dar la bienvenida a nuevos comienzos.

La celebración para un comienzo próspero

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Para este festival, las personas se reúnen con el fin de elaborar unas cestas flotantes hechas a mano, que se conocen como krathong, además de seleccionar flores, varitas de inciensos y velas.

Los kathrong son hechos de bambú o de un tallo de plátano y una vela. Son liberados en el río Ping o en los fosos de la ciudad, en un ritual que tiene como objetivo despedirse de lo viejo y darle la bienvenida a lo nuevo. En todo este proceso, la luz cumple un rol clave.

Las personas suelen sentarse a orillas del río, recitan sus plegarias y piden sus deseos antes de dejar el kathrong. Se cree que el deseo se cumplirá si la vela de la cesta se mantiene encendida.

Además de los kathrong, también se libera al cielo lo que se conoce como khom loy, que son linternas que se liberan para la buena suerte.

Un festival lleno de luz y color

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Cientos de cestas iluminadas, así como desfiles y ceremonias hacen que el festival tenga una estética visual increíble; la luz y los colores invaden la ciudad y crean un paisaje realmente fascinante.

Las velas son colocadas fuera de comercios y casas, al igual que las flores, y las personas se saludan entre sí y se unen para celebrar.

festival-luces-tailandia_4El tradicional festival es visitado por turistas de todo el mundo que se suman a esta filosofía de despedir el año dejando atrás todo lo malo y recibiendo la luz de lo que está por venir.

Despedir lo viejo, celebrar lo nuevo: el increíble festival de luz en Tailandia