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Publicado el: Sábado, 11 de febrero del 2017

Juan Ramón Cárdenas y Beatriz Garza, la cocina une

Sociedad Saltillo / Elite Sábado / Rostros / Texto: Octavio Pérez Fotos: Enrique Alvarez del Castillo

nt--ABRIR_EAC_6199Saltillo,Coah.- Aunque ella sea buena para los postres y él experto en platillos salados, en la casa no hay división y ambos preparan las dos cosas

Juan Ramón Cárdenas y Beatriz Garza

Amor y sabor

Ambos se interesaron por la cocina desde muy jóvenes y aunque cada uno tiene su fuerte, esta pareja siempre comparte sus conocimientos uno con el otro

Si hay algo que no puede faltar en la casa de un chef no son los cuchillos, ni las ollas, ni sartenes. Es más, podrán faltar condimentos en la alacena de un chef, pero en su casa nunca deben faltar sillas. Una mesa amplia y cómoda en donde reciban a sus visitas es esencial.

En la casa de Juan Ramón Cárdenas y Beatriz Garza, el comedor puede albergar sin problema a más de una docena de personas, sin contar con otras cinco que se pueden sentar en la cocina a desayunar.

Un domingo en diciembre tuvimos 30 personas en esta mesa (la del comedor) y en otra”, cuenta Juan Ramón. Algo similar ocurre cuando llega el primer domingo de febrero e “invitamos a nuestros amigos con sus hijos, entonces también se hace una fiesta como de siete familias” sólo para ver el Super Bowl, acompañado de una cena americana con hamburguesas o costillas.

No importa si se trata de un reportero y un fotógrafo o miembros de su familia o amigos, Juan Ramón y Beatriz les hacen sentir como en casa, ofreciéndoles uno de esos asientos junto a una plática deliciosa (acompañada incluso de una buena copa de vino).

En sus casi 24 años de casados, los jefes de la familia Cárdenas Garza profesan un amor tan grande entre ellos y lo transmiten a través de la comida.

Los alimentos implican un sacrificio”, dice Juan Ramón, al referirse a la cosecha y a la crianza de animales. A su vez, explica que cuando cocinas para tus familiares “te estás entregando, tú los quieres halagar, quieres hacerles algo especial. Por esa razón, cuando tú pruebas lo que tu mamá te hizo a ti, no hay manera que alguien lo supere, porque lo hizo para ti, pensando en ti compró todo y hay una energía adicional que se suma al ingrediente que se conoce como amor, y ese amor se transmite en el platillo”.

Juan Ramón y Beatriz comparten su pasión por la cocina en pareja bajo una premisa: “Los alimentos unen, la mesa une, la cocina une”.

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Explorando la cocina juntos

Tanto Beatriz como Juan Ramón han tenido un gran amor por la cocina desde muy jóvenes. Ella inclinada hacia los postres y él hacia lo salado, pero siempre compartiendo sus conocimientos uno con el otro.

Desde chica me incliné mucho por lo dulce. Luego ya casada me empezó a surgir más el gusto por lo salado porque era algo que me retroalimentaba de Juan Ramón, y por él empecé a conocer muchos nuevos ingredientes y eso que tenía guardado por lo salado brotó”, dijo Beatriz.

Incluso antes de casarse, Beatriz era la encargada de surtir de pasteles uno de los restaurantes que administraba Juan Ramón en el centro de Saltillo.

Cuando él cocina los fines de semana en la casa me encanta ayudarle y a veces vamos al súper y hacemos nuevas recetas para la familia, fuera del trabajo. Ahí es donde eso nos une, porque en el trabajo yo hago lo dulce y él lo salado, pero aquí en casa hacemos las dos cosas los dos”.

Yo nunca he estudiado pastelería, sin embargo tengo las nociones de las preparaciones básicas y esas las he aprendido de Beatriz. El punto dulce y otras cosas que yo he aprendido de ella, y tengo algunos postres míos. También he aprendido que Beatriz cocina muy bien lo salado, hay algunas recetas tradicionales de su familia que he aprendido”, confesó Juan Ramón por su parte.

Tanto ha aprendido Juan Ramón de Beatriz que ella misma delató entre risas que a veces llega a Don Artemio y “Juan Ramón me dice que ya sacó dos postres nuevos sin consultarme y le quedan muy buenos”.

Al convivir tantos años dentro y fuera de la cocina, ambos han aprendido mucho uno del otro. Cada que hablaban uno del otro era inevitable que voltearan a verse sonriendo, o se tomaran de las manos en un gesto sencillo, pero lleno de sentimiento, de agradecimiento y de cariño.

¿Cuál es el platillo favorito (y el que no les gusta) de cada uno? Un breve silencio entre los dos mientras pensaban. “Esa está buena” dijo Juan Ramón con una pequeña risa. Se conocen tan bien que las respuestas no tardaron.

(Su comida favorita) es el cabrito indiscutiblemente, y los hígados de pollo, que nunca se los preparo porque no me gustan”, dijo con seguridad Beatriz. “Algo que no le gusta sería el picadillo casero, como que no le gusta mucho, junto con la comida hindú.

A Beatriz lo que más le gusta es el desayuno, un buen desayuno que incluya proteína, huevos de cualquier manera como omelette, que incluya carnes frías, jamones, quesos y muchas proteínas. Aparte un buen plato de fruta con un jocoque o quesos frescos y un buen postre, ya sea un waffle con clara de huevo o un buen hotcake o las torrejas”, enlistó Juan Ramón. “Tiene un gusto bien amplio. Hay ciertas cosas que no le gustan, sobre todo la cocina muy pesada y grasosa: el hígado, carne de cerdo con mucha grasa, no le cae bien”.

La cocina que hacen juntos se antoja tan entretenida que ambos disfrutan experimentar con ingredientes y condimentos diferentes para crear nuevos platillos.

Yo creo que al buen cocinero le gusta comer, por eso nunca te confíes de un chef flaco. Un buen cocinero empieza porque quiere recrear algo que se acuerda o que vio y después quiere crear. Los buenos chefs siempre tienen un paladar amplio y comen todo tipo de cosas”, dijo Juan Ramón.

A Juan Ramón le encanta que tenga la despensa bien surtida. Todos los ingredientes que puede encontrar en el súper ahí los quiere tener porque él improvisa. Si se le antoja hacer algo empieza ‘¿No tienes esto o esto o esto?’. Él ya lo trae todo en su cabeza y no debe faltar nada porque su creatividad es muy grande y cuando empieza a preparar se acerca a los ingredientes primero y yo estoy con una libreta apuntando porque si quiero replicar la receta no me la va a dictar, tengo que estar apuntando para volver a hacerla en la casa. Yo aprendo mucho de él cada que se acerca a la cocina”, aseguró Beatriz.

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Cocinando para la familia

Lo que más nos gusta es cocinar juntos para la familia”, dijo Juan Ramón sin pensarlo dos veces cuando hablábamos de lo que más disfrutan cocinar en pareja. “Planeamos el menú, nosotros decidimos si queremos hacer una receta nueva o recuperar alguna que hayamos hecho hace unos años.

Si queremos hacer una paella a veces puede ser para ocho personas, o a veces hacemos una paella para 30 personas. A mí me gusta mucho hacer el cabrito en diferentes formas, al horno, relleno, con azafrán y con unas recetas mías que traen fideos. Hago mucho una pieza de rib-eye completa, ahumamos costillas, hacemos a veces carne asada, muchas veces hacemos pizzas al carbón y hacemos todo tipo de ingredientes y juegos”.

Juan Ramón y Beatriz están convencidos de que la cocina une a las familias, y que todos pueden participar de cierta forma en la preparación de los alimentos: limpiando los ingredientes, cortándolos, sazonándolos o cocinándolos, no hay distinción siempre y cuando unan.

Lo más que se pueda comer y cocinar en familia, háganlo. Con lo más simple que puedas empezar. Si nada más puedes poner carne asada, haz carne asada. Súmale un guacamole, unas verduras asadas, al rato que no sea sólo carne, sino un salmón y vas subiendo el nivel”, recomendó Juan Ramón.

Una paella no es difícil, es un platillo de campo español, hay que animarse a hacerlo. La primera vez te va a quedar bien, la segunda te va a quedar mejor, la tercera te va a quedar mucho mejor y después te va a quedar excelente. Anímense y háganlo en familia. La cocina une a la familia”.

La cocina debe apropiarse, debe hacerse familiar y generar convivencia entre todos los que se sienten en la mesa. Una de las anécdotas que Juan Ramón más aprecia es una donde crearon una tradición alrededor de un plato de paella.

Me pidieron servir una boda, eran 500 personas y serví paella. Me enseñó a hacerla Javier García Narro (que en paz descanse), era la receta del señor Jaime Vives, junto con ‘El Chompis’, que también ya falleció. Serví la boda y esa misma receta me la llevé al rancho. Estaban mis papás y todos mis hermanos, hice una paella con pura leña, y esa se quedó institucionalizada. Ya tengo mi paellera, mi leña lista y hacemos la paella a la leña, que es más complicada, pero muy buena. Se institucionalizó como una comida de todos los Viernes Santos en el rancho de mi papá, en paz descanse”, recordó.

Y es que es tan trascendental compartir los alimentos que muchos sucesos importantes se inmortalizan mínimo con una copa de vino o una cena.

Es tan importante la gastronomía que a veces la vemos muy cotidiana, pero es tan importante que en nuestra creencia cristiana Jesús deja un banquete para su conmemoración, dice ‘A mí me van a recordar con un banquete, con el pan y el vino’, lo más simple que para nosotros representan su cuerpo y su sangre, pero imagínate qué tan trascendentes son los alimentos para que Dios quiera quedar presente ahí”, explicó Juan Ramón.

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Celebrar la vida y el amor juntos

El gusto por la cocina se vive en el hogar de Juan Ramón y Beatriz. Libros y libros con recetas en estantes repartidos por la casa, una vasta cava dentro de la cocina almacenando el vino y la champaña para los buenos momentos. En general, un espacio donde el amor de esta pareja crece a diario.

¿Hay alguna anécdota de pareja que gire en torno a la cocina y que recuerden mucho? Lo que pensaba sería una pregunta que los haría reflexionar para escoger uno de tantos momentos se convirtió en una respuesta inmediata de parte de Beatriz.

Un día llegó Juan Ramón con una canasta, echó una botella de vino, unas copas, unos quesos, galletitas, panes, mermeladas, fruta y me dijo ‘Ven, te invito’ y me llevó al Parque Las Maravillas a ver el atardecer, de ahí se ve la Catedral”, relató Beatriz, mientras se escuchaba a Juan Ramón susurrar “Ya me acordé cuál dices”.

Estuvimos haciendo picnic y fue algo muy bonito que hemos hecho solo una vez. Él fue y compró todo, no celebrábamos nada en especial, pero es el gusto de comer algo rico y pasar un momento juntos”.

Con esta anécdota, Juan Ramón explica que no es necesario esperar una fecha para celebrar, sino que, parafraseando a Joaquín Sabina, sobran los motivos: la amistad, el amor, o el “sólo porque sí”.

Siempre hay en el refrigerador una champaña porque creemos que algo siempre se puede celebrar, lo aprendí de un chef que decía que no tenías que esperar al 24 o el 31 de diciembre para abrirla, hay que abrirla cuando vas a celebrar, la amistad, la vida o lo que quieras”, dijo Juan Ramón.

Es el hecho de compartir un gusto. Todas las parejas debemos compartir algo. En este caso nos une mucho la cocina, pero te pueden unir mil cosas y en este mundo tan lleno de quehaceres, información, actividades, pantallas, vale la pena dedicarle un tiempo a dejar todo y compartir momentos y una afición por el bien de la pareja y de la familia. Una afición que te una”. Con esta reflexión, Beatriz finalizó la entrevista.

No es necesario que detallaran más. Los sentimientos que se tienen uno al otro se transmiten a todo lo que les rodea en forma de copas llenas de vino, en platos bien servidos y en alimentos cocinados con esa energía llamada amor.

FRASE

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Un día llegó Juan Ramón con una canasta, echó una botella de vino, unas copas, unos quesos, galletitas, panes, mermeladas, fruta y me dijo ‘Ven, te invito’ y me llevó al Parque Las Maravillas a ver el atardecer”.

Beatriz Garza

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Lo que más nos gusta es cocinar juntos para la familia”.

Juan Ramón Cárdenas



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Saltillo, Coah.- El equipo que diariamente trabaja en el suplemento Elite del periódico Zócalo Saltillo se siente profundamente agradecido con los lectores que han permanecido a lo largo de estos años. Como muestra de esto, se elabora el ya tradicional anuario en donde se encuentran personalidades destacadas de nuestra ciudad en distintos eventos.

En esta ocasión la modelo saltillense Gaby Melendez, quien lleva varios años en este medio, nos acompaña en este cierre de año, posando para la portada.

En el siguiente vídeo se puede apreciar a Enrique Alvarez del Castillo, fotógrafo de nuestros suplementos, en el momento en que realiza la sesión de donde se seleccionó la foto utilizada en la portada del ya mencionado anuario que se ha convertido en el favorito de la sociedad saltillense.

VIDEO: Photoshoot del Anuario Elite 2014