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Publicado el: Sábado, 10 de diciembre del 2016

Posadas: ¡tiempo para festejar!

Sociedad Saltillo / Elite Sábado / Reforma

nt-posadaSaltillo,Coah.- No deje para mañana lo que puede hacer desde ahora, consejo que puede aplicar para la organización de sus posadas navideñas

Estas fiestas de acuerdo con el calendario religioso comienzan del 16 de este mes y culminan hasta el 24.

Sólo siga algunos consejos de los expertos y elabore esas comidas tradicionales que se sirven a los invitados en estas celebraciones, como tamales, guisos, buñuelos y atoles, que no pueden faltar en las mesas de esta temporada.

Blanca Fernández Ortiz, chef de Instituto Gastronómico del Valle, Campus Monterrey, señala que las posadas son fiestas en las que se reúnen las familias para convivir dentro de ese espíritu de hermandad y paz, en donde la comida reviste una gran importancia.

En ellas se acostumbra servir ricas preparaciones como tamales, cazuelas de chicharrón, papa, tinga, frijoles, por nombrar algunas, acompañadas de salsas, tortillas de maíz y de bebidas calientitas como el champurrado, el chocolate, el café de olla y el riquísimo ponche”, explica la chef.

Se dice que una de las preparaciones más antiguas son los tamales, pues su origen data desde hace 5 mil años antes de Cristo, y es que el maíz es la base de la dieta diaria de los pueblos, del cual se pueden hacer infinidad de elaboraciones que se han enriquecido de acuerdo con las necesidades de cada región.

Como es el caso del champurrado, una bebida hecha con agua, canela, endulzante y masa o harina de maíz. En la época prehispánica se endulzaba con miel, mientras que en la de la Colonia con piloncillo y en la actualidad algunos utilizan el azúcar.

También es importante diferenciar que el champurrado no es igual que el atole de champurrado, ya que este último es el que lleva la leche y el chocolate”, asegura.

¿Qué dicta la tradición?

María Fábregas, historiadora gastronómica, comenta que en una posada tradicional la costumbre es que los peregrinos (una parte de los invitados) caminen con velas que iluminan su paso y toquen a la puerta.

En su andar entonan letanías y, por fin, los agrupados dentro de la casa abren la puerta para recibirlos con algarabía, encienden bengalas y luces para reiterar la alegría del encuentro.

Una de las diversiones es el acto de romper la piñata. La palabra ‘piñata’ deriva del italiano pignatta, que significa apiñar o agrupar. Este simbolismo procede de una tradición china o italiana, ya que no se sabe a ciencia cierta dónde se creó la olla de barro forrada de papel”, relata la historiadora.

La olla de barro encarna al mal. Se cubre con siete picos que representan los pecados capitales, aunque algunas veces tienen menos. La cubierta multicolor simboliza el disfraz del mal. La persona dispuesta a participar debe vendarse los ojos en señal de fe; el palo será la ayuda para combatir el mal, y al atinar el golpe, es símbolo de esperanza.

Leticia Montemayor, cronista de Higueras, Nuevo León, menciona que la piñata de siete picos encierra un significado religioso que dejaron los sacerdotes misioneros de la época de la Colonia al evangelizar a los indígenas.

Sin embargo, algunas personas en la actualidad no toman en cuenta esta tradición y la sustituyen por figuras de personajes famosos de caricaturas.

Los picos de la piñata representan los siete pecados capitales. Además, al momento de romperla también se rompe con estos pecados, y como recompensa caen de la piñata pedazos de caña, dulces, cacahuates, mandarinas y colaciones”, dice la cronista.

A través de este ritual la gente de antaño tenía la oportunidad de enmendar todos los pecados que cometieron durante el año, por eso se dice que es una época de renovación.

Cuando la piñata se rompe se ha superado al espíritu maligno y, como recompensa, caen los dulces y frutas que simbolizan las virtudes humanas.

Al final se reparte a los invitados “aguinaldos” o bolsitas con colaciones, galletas de animalitos y dulces.

¿Cuándo surgen las posadas?

Algunos historiadores afirman que las posadas se originaron en la época precolombina, cuando los indígenas celebraban el nacimiento de Huitzilopochtli, dios de la guerra.

Más tarde, los religiosos agustinos llegados a tierras americanas para evangelizar a los nativos suplantaron la imagen de la deidad local por las de María y José”, explica María Fábregas.

Agrega que en un principio los religiosos oficiaban la misa e intercalaban escenas alusivas a la Navidad. Los asistentes se reunían en el templo y en el atrio, las calles se adornaban con farolas y enseñaban a los indígenas cantos religiosos para amenizar el festejo.

En su opinión, los evangelizadores inteligentemente utilizaron ofrendas similares a las brindadas a los dioses prehispánicos: flores, comida, música y danzas, ritos que les eran familiares a los recién convertidos.

Desde hace más de 400 años”, expresa Fábregas, “las posadas se realizan del 16 al 24 de diciembre, tiempo en el que se simbolizan los nueve meses de embarazo de la Virgen y del peregrinar de María y José hacia Belén, en donde nace el Niño Jesús.

Fray Diego de Soria, prior del Convento de San Agustín Acolman, en 1587 le solicitó autorización al Papa Sixto V para oficiar misas denominadas ‘aguinaldos’ en los mismos días de las posadas. Obtuvo el permiso y la primera fue oficiada en el Monasterio de Acolman”, agrega.

Gradualmente la costumbre se extendió y, al terminar la ceremonia, se organizaban procesiones, oraciones y festejos amenizados con comidas y frutas.

Carlos González Rodríguez, cronista de Garza García, señala que las posadas tienen muchos años de estarse celebrando aquí, pues algunas actas del Cabildo de Monterrey muestran que desde 1660 ya se hablaba sobre estas Fiestas de Natividad, como les llamaban antes, en las cuales hacían representaciones vivientes del Nacimiento de Jesús con gente de la comunidad.

Sin embargo, debido al desarrollo cultural y urbano se han perdido algunas de estas tradiciones por la influencia extranjera, ya que sustituimos este ritual religioso por la Fiesta del Caramelo o el Día de Gracias.

Pero hay que recordar que las posadas no sólo son una fiesta mexicana con sus lámparas de papel de colores, serpentinas, piñatas de barro llenas de mandarinas, caña de azúcar y dulces, sino tradiciones que nos identifican”, asegura.



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